Del Welfare-State al Estado Totalitario

Del Welfare-State al Estado Totalitario

El viejo Leviathán se había disfrazado de Estado de Bienestar,para ocultar las vergüenzas de mediados del siglo XX (guerra civil española, guerras mundiales, regímenes totalitarios comunistas, nazis y fascistas, con sus lindezas progresistas). Parece que ahora ha cumplido la misión de estas décadas. Ha reducido la población a una situación totalmente despoderada, necesitada en todo momento ayuda por el Papá-Mamá-Estado, sometida y manipulada por los aparatos de enseñanza y manipulación de masas. Claro, todo eso ha funcionado vía underground, bajo los grandes méritos aparentes de ese Pogreso que ahora se descubre como falso, o al menos insuficiente. No vamos a negar esos méritos de los que nos hemos beneficiado hasta hoy: enseñanza gratis, viajes fáciles, protecciones de “derechos” de superficie, atención médica de emergencia gratis, panem et circenses, etc etc.) Pero en el punto de vista necesariamente global que nos impone la actual crisis, reconocemos en todo ello una careta, porque lo que se ha estado perdiendo con todo ese Pogreso es el alma de la ciudadanía, es decir, la condición adulta, el reconocimiento del Ser (de todos, de cada uno y en cada uno), la dignidadesencial del ser humano, como la llamaban Pico de la Mirándola y demás ancestros del Renacimiento.

Y aquí estamos. Se ha caído la careta de la Mamá-Welfare!  Caperucita en realidad se había acostado con el lobo feroz, no con la abuela. En la sesión parlamentaria de ayer todos los partidos estaban unánimemente de acuerdo en fundamentar y aumentar la paranoia, centrar en el Virus la visión del “enemigo” y aumentar lo más pronto posible la suspensión de derechos y el confinamiento de la población. El lobo feroz, disfrazado de “sistema democrático” nos ha dejado patitiesos! Que pillo! Qué tonto! Antiguamente se le llamó “el señor de la mentira”, “el príncipe de las tinieblas”, el “rey de este mundo”. No se extrañen los que lo habían visualizado como Pedro Botero, o el demonio de dos cuernos que asusta a los Pastorets. Se trata en realidad de un colectivo amorfo, una mentalidad pringosa que todo lo impregna en cada uno de nosotros y fuera de nosotros. Se le puede llamar Ego, individual y colectivo. Es un síndrome paranoico, que se siente desprotegido y todo lo quiere resolver por la lucha, la contraposición y el dolor. En la esfera sociopoítica, eso es lo que con toda propiedad se puede llamar el Estado, un diseño inventado en la Age of Revolution y magnificado en esos últimos siglos de decadencia en el sentido humano. Eso es lo que está en crisis. El ser humano lo vivencia como fatalidad o como posibilidad de liberación, la elección es libre.

No vamos a crear otro partido político, ni luchar contra nada. Eso sería entrar en el juego paranoico del Leviathán. Sólo nos interesa de momento comprender. Porque si disponemos nuestro corazón abierto a las luces que desde dentro y desde arriba nos vienen dadas, el miedo y la confusión empiezan a transmutarse en cosa buena. Hay dolor y sufrimiento, ciertamente. La vida incluye eso. Es un tránsito por un lugar extraño, y hay que creer que hemos elegido ese tipo de experiencia al nacer. Cada uno en su sitio y en su circunstancia, determinación o Destino. Todos, ayudados por la Providencia, si la Voluntad se pone a favor. He aquí las tres potencias del universo tal como nos las transmitieron los pitagóricos y luego la tradición sagrada más reciente. Hay cosas que no podemos cambiar: eso se llama Destino. Hay la Providencia, que hoy llamaríamos la Conciencia Cuántica, que en todo momento está informando todas las cosas, desde las galaxias hasta las células y los protones, desde el firmamento a los entresijos e interioridades de la mente humana, las emociones y la conciencia individual. Todo lo penetra. Siempre está ahí para iluminar y guiar. Pero para eso falta activar el Tercer Poder del Universo: la Voluntad Humana, siempre libre de volverse hacia lo que reconoce como verdadero o poner la cabeza bajo el ala, apuntándose una vez más al programa paranoico del ego, señor de la mentira, déspota por excelencia.

La crisis del Estado, cuyos actos iremos viendo, lleva por título “A toda velocidad hacia ninguna parte” en palabras de Carlos Moya. Estamos aquí para verlo, comprenderlo, y transmutarnos en la belleza y la bondad que somos por nacimiento. Ayudándonos los unos a los otros, como hermanos que somos, hijos de Lo Mismo. Los tiempos están a favor. La vida es un hermoso diseño Sur-Réel. Cada uno en su casa, y la “Consciencia Superior” en la de todos.

Basta de manipulación por el pánico!

Basta de manipulación por el pánico!

A los capaces de comprender qué cosa es la verdadera salud conviene animar a comprender que la situación actual del mundo es una gran ocasión para conseguir dicha salud auténtica, en toda profundidad y verdad. El cosmos en nuestros días nos está apretando con fuertes dolores que generan stress, miedo y enfermedad a la población. Comprender lo que está pasando es un gran primer paso en el camino de la sanación. Hay muchos aspectos aparentes, pero todos coinciden en la idea de un parto cósmico, individual y colectivo, con el que se nos invita a renacer, cambiando de raíz el punto de vista sobre nosotros mismos, el mundo y la vida: un cambio radical de conciencia, una metanoia, que vienen propugnando desde la Antiguedad más remota todos los más sabios de Oriente y Occidente, desde las estepas de Tartaria hasta las tierras calientes del Sur.

Lo primero es desarticular el terror, y quiero referirme a una de sus formas más engañosas que en estos días parece tener mucho éxito. Denunciarlo es también ir desactivándolo.

Basta, pues con el abuso perpetrado por el lobby científico-laboratorio-mediático que genera esa oleada de pánico con el virus de marras, con toda la liturgia paranoica que genera! No digo que no haya enfermedad y que no deba paliarse con los medios materiales de que se disponga. Pero otra cosa es colapsar el funcionamiento mismo de los medios de curación generando la ola de pánico, abusando del poder comunicativo y exacerbando todavía más la fragilidad y el miedo que el Estado, llamado de Bienestar, viene provocando desde hace décadas como resultado colateral de su pringosa y errónea concepción de la salud.

Semejante forma solapada de terrorismo se realiza con la connivencia casi automática de la clase política: una red de grupos oligárquicos de distinto color que, con su simulada pelea por el poder miserable, mantienen distraída a la población de manera casi permanente. Estos grupos manipulan la política, la desfiguran, camuflándose en partidos políticos y en las instituciones y cargos públicos, para influir en la población en interés propio (individual y de grupo) totalmente olvidados del bien común, que es el Bien del Alma Humana, tal como lo afirman nuestros clásicos desde la Antiguedad más remota.

Hay una galaxia de voces autorizadas (médicos, prohombres públicos e investigadores)-remito simplemente a lo que aportan la reciente entrevista a Sucharit Bhakdi, y el artículo de Javier Aymat, La Histeria Interminable– que por ser críticas con el desmán, poco trascienden a los medios), digo gente con conocimientos científicos y experiencia  en la responsabilidad pública, que critican ese tipo de manipulación mediática que se está haciendo. Ellos aportan datos comparativos con los años anteriores,junto con las gripes y pandemias precedentes, demostrando que la presente -tan cacareada- arroja incluso menos contagios y defunciones que las anteriores, las cuales transcurrieron sin el sobre-añadido de la alarma global y las medidas preventivas de confinamiento y colapso.

Todo eso no es decir que no pasa nada. Volvemos al inicio: estamos en una crisis mundial importante donde van cayendo las viejas estructuras (tanto externas como mentales) para acceder a un punto de vista nuevo sobro nosotros mismos el mundo y la vida, más acorde con lo real y la verdad. Hay muerte, sí! Afecta principalmente a los viejos, claro! Las formas de vida urbanas actuales debilitan a la población y la vuelven proclive a enfermar, cierto! Pero todo eso no es para exacerbar el miedo con añadidos fantasmagórico-infantiles. Antes es para reflexionar como adultos, serena, humilde y pacientemente, considerando cada uno como aprovecha esos dolores de parto que le vienen regalados (cada uno según las necesidades particulares de su evolución liberadora), y como a partir de ello puede ayudar al prójimo.

Recuérdese el célebre aviso de las azafatas al iniciar el vuelo”Colóquese primero cada uno la mascarilla de oxígeno, antes de ayudar a que los demás se la pongan”. Aquí el oxígeno se refiere a la comprensión y a la Verdad. Ese tipo de mascarilla es simbólica: nada que ver con el actual tinglado comercial de morriones.