Apertura del Círculo de Humanidades en Granollers 2019

Apertura del Círculo de Humanidades en Granollers 2019

Miércoles día 30 de Enero de 20 a 21.30 h. celebramos el primer encuentro del Círculo de Humanidades en KAIRÓS, c/ Torras i Bages 5, 2º. Adjuntamos cartel  y programa.

Apertura del Círculo de Humanidades en Granollers

siete encuentros mensuales de 20 a 21.30 h. Enero a Julio 2019

en KAIRÓS, c/ Torras i Bages 5, 2n

 

José Olives Puig

catedrático y humanista 

 

El Círculo de Humanidades es un encuentro con el Ser de cada uno y a la vez de todos, recuperando nuestro Estado Natural tal como ha sido creado desde los Orígenes, antes de la caída en el olvido. Toma la forma de un seminario, cuyas “semilla plantadas en cada uno” van germinando de manera efectiva.

Se realiza en el No-tiempo del Eterno Presente, el Aquí-y-ahora, donde en realidad nunca hemos dejado de estar.

La Contemplación del Mismo es la meditación en sentido superior, que permite conocer y gustar a la Vez Eso-tan-bueno-que-somos. Y también permite librarnos de los obstáculos, o hábitos mentales, que se interponen a este goce esencial.

El control de la mente es un no-trabajo, que se aprende no-haciendo, mediante la Atención a nuestra  Presencia Consciente.

Reconociendo ese “Estado Natural del Hombre” como nuestra identidad primera, podemos observar como la persona –esa identidad segunda, condicionada – se ordena y se pone al servicio para bien.

La Unión harmónica de esos dos aspectos característicos del ser humano, coincide también con la auténtica finalidad del Yoga (que significa “yugo”, “juntura”, “acoplamiento”) y de la Religión -cuyo sentido último viene de “religar” o “volver a juntar”.

El Círculo de Humanidades es un Espacio de Consciencia compartido: apunta a reconocer y realizar en cada uno de los asistentes esa Realidad Primordial, obteniendo en ella la libertad, la autonomía y la confianza que motivaron el acercamiento.

PROGRAMA

Los contenidos temáticos que van apareciendo a lo largo del Círculo de Humanidades se pueden resumir en siete puntos principales, que se solapan unos con otros, ya que no constituyen un sistema conceptual: son simplemente puertas abiertas a lo superior, desconocido y siempre presente:

  1. Miércoles 30.01. El Ser y el Potencial Humano: despertar al Yo Esencial.
  2. Miércoles 27.02. De la persona a la Presencia Consciente: Tiempo y Eternidad.
  3. Miércoles 27.03. Símbolos, mitos y ritos: de las formas a lo Supra-formal.
  4. Miércoles 24.04. El Trabajo Interno: Contemplación y acción La meditación en la vida práctica.
  5. Miércoles 29.05. Coincidencia de los opuestos. Unidad de los contrarios.
  6. Miércoles 26.06. Arte de la Energía: transmutación del cuerpo-dolor.
  7. Miércoles 10.07. Humanismo y Humanidades en el Tercer Milenio.

(Pueden visualizarse anteriores encuentros del Círculo de Humanidades en https://www.youtube.com/playlist?list=PLdkcUf1WFwXpgIF-GGcRu3h-_BU3-sHRI)

Información y reservas: mañanas de 10 a 14 h.  Tfn: 936252463, secretaria@espaisinaptic.com

LAS HUMANIDADES IX: aproximación y revaloración del Homo Religiosus arcaico

Religions I

(Con el nuevo capítulo de J. Muñoz, que aquí ofrecemos, incluyo ese dibujo inédito donde muy esquemáticamente se grafica la idea de la unidad esencial de las grandes tradiciones sagradas de la humanidad, emanadas todas del mismo Dios, y bien distintas de las meras sectas, nacidas de la modernidad post-protestante)

La religión, por pertenecer a la esencia más profunda del ser humano y de la realidad toda no puede concebirse como se hace en la actualidad, como algo segregado, independiente…  Si la religión nos habla del centro de la realidad, de Dios, del modelo último de todo cuanto existe, todo tiene entonces que ver con la religión, todo puede ser motivo de religión…  Y muy especialmente las humanidades, en cuanto tienen que ver con el desarrollo ser humano, con que éste llegue a ser lo que debe ser, con que ocupe su lugar en el cosmos: “el último y primordial fin del hombre en la tierra es conocer a Dios, dándole honor y gloria”[1].   Este es uno de los principales mensajes que se desprende de la visión humanística clásico-tradicional: la hermenéutica simbólica despierta nuestra experiencia religiosa y nos permite descubrir al Todo en la parte, a Dios en su creación y en el interior de nosotros mismos, abriendo el alma –como si de un recipiente se tratara- a los efluvios divinos, a las influencias espirituales capaces de transformar la vida y de dotar a ésta del goce de participar en al amor divino[2].

 

A menudo se ha creído que esa visión mística de la creación, ese encontrar –y cohabitar- con Dios en cuanto existe, tan propia del homo religiosus arcaico, es una forma de panteísmo, naturalismo o animismo…  Cuando no de mera superstición.   Me parece muy acertada la puntualización que hace Olives al respecto cuando valora críticamente la metodología propia de los filólogos y antropólogos que imputan sistemáticamente a las religiones antiguas el politeísmo, el animismo o un carácter naturalista.

 

Con una argumentación llena de sentido común, Olives llama la atención sobre el hecho de que un «trabajo de campo» antropológico realizado en la España actual, sin otras fuentes que los vestigios arqueológicos de los santuarios marianos, la mera exterioridad de las formas de culto o las explicaciones que se pudiese obtener de la «gente de la calle»  llevarían, a cualquier investigador empirista extranjero que careciera de conocimientos previos sobre la religión cristiana, al convencimiento de que “los españoles tienen divinidades locales (la Virgen del Rocío, la de Montserrat, la de Begoña, la Macarena, la de Almudena, la de Fuensanta, etc.), a subrayar las diferencias entre ellas y a enfatizar «científicamente» la competencia entre los distintos cultos, de la misma manera que se hace con los «dioses domésticos» o las presuntas «divinidades locales» y los cultos de la Antigüedad”[3].

 

También alerta Olives sobre el riesgo de asumir acríticamente las valoraciones realizadas en las antiguas fuentes escritas sobre las ancestrales tradiciones espirituales.  Nos recuerda que las referencias a religiones ya desaparecidas suelen llegarnos a través de cronistas posteriores que suelen describir sus periodos terminales, sus fases de decadencia, de olvido del sentido original de sus contenidos, símbolos y prácticas, de caída en el literalismo, materialismo, la superstición y la magia.  En el caso concreto del paganismo –y de las críticas justas y legítimas  que contra él emitieron San Agustín y otros Padres de la Iglesia-, afirma que éstos “únicamente contemplaban las formas supersticiosas y materialistas (o idolátricas) que en aquel tiempo eran generales entre los pagani, los habitantes de los pagi, o pueblos”[4] y que conviene distinguir estas formas degradadas de las formas originales, “tal y como pueden leerse en las fuentes genuinas y concretamente en los simbolismos espirituales, los mitos y lo que conocemos de los ritos propios de cada una”.  Porque “una religión como sistema histórico llega a perder vigencia, pero su simbolismo no deja nunca de tenerla, aunque ya no sea aplicado en forma de religión”[5].

 

Olives nos propone superar las apariencias, trascender la mera superficialidad y recuperar ese simbolismo mediante la hermenéutica simbólica de las tradiciones espirituales.  De la mano de los grandes humanistas del Renacimiento (y siguiendo especialmente la estela de Tomás Moro en su “Utopía”), nos invita a redescubrir la estrecha relación que existe entre las humanitates y la religión entendida en el sentido superior que le otorgó el mártir de la Torre de Londres y, como él, los humanistas de la nueva Academia Platónica y sus discípulos…  Entre los que incluyo –al menos en este aspecto de sus enseñanzas- al propio Olives.

 

 

 


[1] Olives:2006, 234

[2] Cfr. Olives:Gaudí, 12

[3] Olives:2006, 34

[4] Olives:2006, 31

[5] Olives:2006, 32