LOS CINCO AGENTES DE LA NATURALEZA (WU-HSING)

(A raíz de la lectura del capítulo III de La ciudad Cautiva <El arte del gobierno>, y como respuesta a Gemma, que desea << indagar y comprender la correspondencia entre la doctrina de los Cinco Agentes y las Cinco Vísceras del cuerpo humano, de las cuales según la medicina tradicional depende la salud del organismo>> escribo el siguiente apunte:)

La doctrina de los Cinco Agentes (corrientemente mal llamados “Cinco Elementos”, con los cuales no deben ser confundidos) es un tesoro cosmológico recibido en la modernidad a través de las enseñanzas extremorientales, en particular la medicina china, que toma esta doctrina como centro teórico; y la alquimia interna taoísta, practicada en T’ai Chi Chuan y otras escuelas de artes marciales. Los principios están escritos en el Nei-ching del Emperador Amarillo, que es la biblia de la medicina. Me he referido a ellos en dos ocasiones (cf. La Simbólica de las Artes Marciales, “Symbolos”nº 1. Guatemala 1990-91; y La ciudad Cautiva, Madrid 2006, cap. III, pp.184-6). Remito a estos escritos, para no tener que repetir lo ya expuesto. En este capítulo tercero del libro, que estamos estudiando, reproduzco una imagen clásica y mandálica de los Cinco Agentes sacada del libro de T. Bunnang (que curiosamente los coloca en un orden propio de la visión de los cuatro puntos cardinales desde el hemisferio Sur) y los refiero directamente a las cinco pasiones/virtudes principales, para ilustrar una “técnica” de trabajo interno para transmutar alquímicamente las energías densas y desagradables en energía positiva y creativa, es decir, en virtud. Incluyo a continuación una imagen pentagonal y pentagramática donde dichas pasiones/virtudes se asocian a las distintos valores “planetarios”:

Los Cinco Agentes pueden contemplarse desde un sinnúmero de niveles distintos de ordenación de la “materia cósmica”. Entre ellos destacan las Cínco Vísceras, que nos sirven como punto de referencia corporal y principalísimo para que las meditaciones en este sentido no sean meramente mentales (cerebrales, “teóricas” o “intelectuales” en el sentido racionalista habitual), antes sentidas, encarnadas y realmente efectivas en la transformación de nosotros mismos. Hay innumerables técnicas que derivan de esta doctrina, las cuales se aprenden el las escuelas del “arte de la energía” hoy en vías de vulgarización (y corrupción) bajo el nombre de Chi Kung. En este contexto el cuerpo humano, nuestro cuerpo, el cuerpo de cada uno tal como lo estamos sintiendo aquí y ahora, aparece como un cosmograma, al que los mandalas y gráficos aportados se refieren, del mismo modo que un mapa se refiere al territorio real de nuestros desplazamientos y viajes.

Pongo a continuación el célebre cuadro de correspondencias sacado de la Introducción (Su Wen) al citado libro del Emperador Amarillo, cuyo nombre encierra simbólicamente la maestría en este tipo directo e integral de sanación, en línea directa con la Presencia del Espíritu Divino.

Vale recordar, como ya lo he escrito anteriormente, que el simbolismo de los Cinco Agentes, y el talante de esta doctrina con sus métodos y técnicas (p. ej. El Hsing I Chuan, que con el T’ai Chi y el Pa Kua, conforma el ternario de los “estilos de combate” en las “escuelas internas” del taoísmo) se halla directamente en resonancia (por no decir en coincidencia) con los elementos que conservamos de la iátrica antigua de Occidente, a saber, la herencia pitagórica y de los asclepíadas, ambas aludidas una y otra vez en los diálogos platónicos, y en otros residuos tradicionales; y ambas vinculadas con las artes marciales -en las que destacó Pitágoras, según refiere la leyenda.

José Olives Puig

Cardedeu 09.03.11

HABLA SAN JOSÉ CON EL NIÑO Y UN PASTOR

Aun en el ciclo calendárico de la Natividad (que va de la Concepción, 8 Dic., a la Presentación del Niño al Templo, 2 Febr.=La Candelaria) aprovecho para colgar este diálogo recientemente “trovado” en Arán, el Valle:

-Querido Niño, bellísima Estrella, Hijo de Dios, Emmanuel y Señor mío. Date cuenta que si no fuera por tu Madre no podrías nacer, ni brillar, ni emanar todos esos regalos, luces y cosas buenas que de ti proceden.

– Yo soy uno con mi madre, con esta matriz, esta caverna, este útero que tan gustosa y amable recibe mi resplandor amoroso, mi inextinguible afán de dar, regalar y crear todas las cosas del mundo. Yo que soy el Verbo, la “palabra” que todo lo hace, desde luego no podría existir sin esta oreja femenina que me escucha, sin esa caja de resonancia que es la caverna cósmica, que eternamente me acoge y me permite nacer.

– Así sea, mi bien, así es en efecto…

(Entre tanto se acerca a la cueva un pastor)

-Dios te guarde, José, me han dicho que habéis tenido un hijo “un noi que enamora, tan petit… tan petit i no plora!”… tan pequeño y no llora! Es hermoso, es la Estrella que todo genera y todo atrae! Tenía razón Gabriel cuando nos lo anunció en sueños.

-Descansa pastor, caminante. Has llegado al centro del mundo. Aquí termina tu peregrinaje. Come, sáciate, que Beth-lehem es la “Casa del Pan”. El Pesebre, donde yace el Niño, es lugar de comer. Él mismo es la comida, puesto que viene al mundo a ofrecernos su cuerpo, para la comunión, para la manducación identificante que llamamos “eucaristía”.

– Gracias, José, por esta maestría que tienes, tan surrealista, tan liberadora, tan aclaradora de unas ideas e imágenes, que el tiempo y la ceguera de la gente han gastado y tergiversado hasta la saciedad tantas veces.

– Sí, pastor, la enseñanza que yo doy es supra-real, iniciática.

– No eres carpintero?

– Sí, la carpintería es la primera arquitectura, directamente relacionada con el simbolismo del hogar y del habitáculo. Nos enseña a considerar y habilitar todo tipo de receptáculos para contener y albergar lo realmente valioso.

– …?

– No soy más que el ayudante al prodigio de “nacer” verdaderamente: empezar a ver y sentir las cosas desde otro punto de vista… simbólico, espiritual, vivo, aquí y ahora. Tienen razón las tradiciones populares cuando dicen que el Niño Jesús nace cada año, cada día, incluso es más exacto cantar como en misa que “de ti nacerá oh María el hijo eterno de Dios”.

– Maestro, sería correcto decir que eso del “hijo eterno de Dios” conlleva que su nacimiento también es eterno?

-Sí, pastor, se está produciendo en este mismo momento, en un plano superior, que está más allá de los sentidos (y más allá de las imágenes). Se está produciendo gracias a tu interés, a tu devoción, a tu candor iluminado por estas cosas de que estamos hablando. María, la María de verdad, la que yo como “padre putativo” y “castísimo” cuido y protejo, es tu alma divina, viviente, hermosa, capaz de concebir virginalmente (es decir, sin que la mente interfiera con viejos pensamientos, mecánicos automatismos y prejuicios ideológicos).

– Claro, si nuestra actitud interna es correcta, el Niño Interior nace, puesto que eso es lo que él desea: que reconozcamos que es, que es el Ser, y que gozando con la alegría de verlo nacer comamos también espiritualmente su cuerpo (no sólo materialmente, sino sacramentalmente), transformándonos en él y con él afirmando “yo soy el hijo unigénito de Dios”.

– Efectivamente, es desde la eucaristía, que el mandala del mundo se hace comprensible y cobra sentido. No hay mandala, no hay círculo, si no hay Centro, y tu ahora, Pastor, estás dando en el clavo.

– Hay tantas cosas en ese mandala que es el Pesebre…

– El Pesebre es una imagen del cosmos, perfecta, genial, popular, que por su sencillez y verdad ha podido transitar a traves de los siglos, inmune a la oscuridad de las gentes y los tiempos.

– Quiero  auedarme aquí contigo escuchando y vivenciando prodigios.

– Puedes volver cuando quieras y aquí me tendrás siempre como maestro. Lo mío es la divina obstetricia: eso que los taoistas del Extremo Oriente han llamado la “endogenia del inmortal (o de lo inmortal)” y los cristianos, el eterno nacimiento de Em-Manu-El, el Niño, Dios en nosotros. – Protector de la Virgen, guardián de la cueva, gracias por tan precioso cosmograma.

– Mientras tanto, pastor, relájate junto al Pesebre, restaura tus fuerzas, disfruta, olvídate de todo, medita los regalos.

José Olives Puig

Dia de los Santos Inocentes, Viella, 28.XII.10