Matinal de Tai-Chi-Kung en plena naturaleza 12 Oct. Seu d’Urgell

CIMG1675Celebramos el próximo domingo 12 Octubre un primer encuentro de Tai-Chi-Kung para seguir compartiendo cosa buena en distintos niveles, fortaleciendo el alma con el Espíritu mediante el cuerpo. Quedamos a las 10 h en el Centre Àrnica de la Seu d’Urgell. Si el tiempo lo permite saldremos a meditar i practicar cerca de la naturaleza, que nos guía y acompaña. Nos gustaría formar un grupo con continuidad durate todo el trimestre y más allá. El curso pasado fue magnífico. Éste será aun mejor. Con todo el cariño la fuerza y la belleza que emanan de los tres Tan-Tien (tercer ojo, corazón y ombligo) os saludan, invitan y atraen

Lisette Babler y José Olives

TAICHIKUNG en Barcelona

Rètol BcnAgradezco de antemano la feliz oportunidad de volvernos a encontrar en la megalópolis con algunos amigos, alumnos y compañeros ya conocidos. También la de ampliar el círculo a los que se acerquen de nuevo…Siempre compartiendo alegría y felicidad en la presencia aquí y ahora, disfrutando con artes y ciencias ancestrales de múltiple aplicación, recibiendo el polvo de estrellas de donde venimos y adonde nos dirigimos.

Nos reuniremos en Estrella Mármara los días 7 de Marzo y 25 de Abril. Los restantes, en Alma de Yoga.

 

Curso de iniciación al Arte de la Energía

Alineación Energética

El Arte de la Energía te conduce  al conocimiento de ti mismo en la vivencia del presente. Utiliza métodos y enseñanzas tradicionales de Oriente y Occidente, pero solamente como ayudas a un despertar de la conciencia que tú mismo realizas colaborando con la luz que te viene dada. Es la alineación energética de tu ser, que te conecta con lo bueno y bello, causa y origen de la felicidad, el goce y la sanación de la enfermedad. La alineación con el principio comporta una alquimia, una transformación de las emociones no-realizadas, una superación de la visión egótica de ti mismo, el mundo y los demás.

El Arte de la Energía se concreta a nivel didáctico en un programa formativo que consta de tres niveles: curso de iniciación, curso I y curso II.

Ofrecemos para el próximo Octubre, bajo el lema “Salir de la Ciudad Cautiva” el primer Curso de Iniciación al Arte de la Energía, que consta de siete módulos combinando distintas disciplinas, métodos y técnicas (chikung, taichí/kungfú, cábala/cosmo-antropología, simbología, danza), como instrumentos didácticos que se complementan:

  1. Transformación consciente
  2. Arraigo en la fuerza interna
  3. Cuerpo luz
  4. Desarrollo de la fuerza interna
  5. Fluir con la vida
  6. Complementación de opuestos: Resolución de conflictos
  7. Sabiduría y método.

CLASES Y PRÁCTICAS DE VERANO EN MENORCA

Ya tenemos horarios y espacios para los nuevos cursos!
Deseamos que los disfruteis!!



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RENACER EN EL HUEVO PARA LA PASCUA, y otros simbolismos

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El renacimiento es el “pasaje” (la Pascua) a otra dimensión de nosotros mismos, hasta ahora ignorada, oída de referencias, medio intuída por muchos, visitada por algunos, pero real, existiendo desde siempre aquí y ahora, aunque no nos demos cuenta. Los símbolos, las imágenes, las historias sagradas, los mitos y las liturgias, son instrumentos que nos sirven para atraer la conciencia hacia esa realidad. Esa Realidad, el Ser, nuestro nuevo ser es tan grande rico, bueno y completo, que las palabras y las formas nunca podrán abarcarlo, ya que son nada más que emanaciones que proceden de él. Sin embargo, son muy valiosas, porque nos conectan cuando estamos distraídos. Son un efectivo recordatorio de nuestra identidad verdadera.

Entonces no debemos buscar la lógica de los simbolismos en el plano corriente donde estamos habituados a pensar. La lógica de los símbolos que manejamos (renacer, caverna, niño, pascua, tumba, pesebre, comunión, etc) es la efectividad que tienen para despertar el recuerdo, la memoria, la reminiscencia (anamnesis) de lo que somos en realidad. No es de extrañar pues, que en plano de la lógica corriente los simbolismos se fundan unos con otros, se relacionen de modo aparentemente delirante, se solapen en sus significaciones. Eso ocurre precisamente al referirnos a este acontecimiento prodigioso que es nuestro propio renacer a otra dimensión de nosotros mismos.

Lo que en el contexto de Belén es la cueva, en el contexto de la Resurrección es la tumba (el sepulcro), al que nos hemos referido en el capítulo anterior, a propósito de la función que llamamos “José”. Cueva y tumba coinciden por su significado con el antiguo antro de Porfirio, con la caverna platónica, lugares virtuales (utópicos) donde se produce la “iniciación a los misterios”, el nacimiento de los “dioses” mitológicos, la entrada al conocimiento de nosotros mismos y el pasaje (Pascua) a la nueva dimensión expandida de nuestro ser, cuando nos hacemos conscientes del cuerpo de gloria, el “cuerpo de Cristo.”

El simbolismo  subterráneo evoca inmediatamente la presencia de lo que está “sobre la tierra”, “en el exterior”, “a la plena luz del día”, nuestro ser expandido y consciente, que en el “encierro” habíamos olvidado. Es por lo tanto un simbolismo de pasaje, de transición, de transformación, de renacimiento. También evoca el simbolismo del Templo, que representa la “casa cósmica común”, y podemos reconocerlo en la imagen del actual Santo Sepulcro de Jerusalén, que aúna ambos simbolismos a los que nos referimos.

Lo que ese tipo de templo cristiano aporta es el valor de la cúpula, que representa el cielo y marca con la linterna el orificio de salida del cosmos, en la sumidad (que la tradición china llama T’ai-ki, y la asocia con la Estrella Polar, virtualmente situada por encima del ápice de nuestro cráneo). El Santo Sepulcro, se solapa entonces con la visión del cosmos como un templo-caverna cuya techumbre es el cielo y cuya base es la tierra. Y esa caverna es la que de hecho nos contiene a todos, es la matriz para nuestra resurrección, para el “segundo nacimiento”, el que ahora nos toca para completar la realidad humana y culminar la aventura de nuestra vida.

Observamos también que cueva, tumba y cúpula, nos remiten a la forma del huevo, símbolo por antonomasia del nacimiento. Y a la vez, tradicionalmente, se ha usado para simbolizar la totalidad del cosmos. El Huevo de Pascua añade el sentido de prosperidad, de abundancia. En las tradiciones centroeuropeas lo trae el conejo, el animal que encarna la fertilidad en grado sumo (asociado con la luna, en cuya faz lo vemos dibujado).

La forma ovoide (o esférica) es pues una herramienta para ayudarnos a percibir, a sentir nuestro ser interior, el nuevo ser que late en nosotros y que la respiración consciente siempre nos patentiza. La forma ovoide de nuestro ser interior, a diferencia de la esfera que también lo simboliza, tiene la ventaja de enfatizar los dos polos -el de arriba y el de abajo- entre los cuales se sitúa nuestro cuerpo físico, nuestro eje o columna. Ambas formas, huevo y esfera, además de evocar el espacio interior e intangible, también nos sirven para meditar la unidad de todo lo que nos rodea (dentro y fuera), la unicidad del ser manifestado. En la visión unitaria del ser hay trascendencia, nueva vida, liberación de toda matriz y “salida del cosmos”.

Los encadenamientos simbólicos que atrae la forma del huevo, son tan ricos e interesantes, que vamos a abordarlos en otro capítulo. Quedamos aquí asombrados por la presencia de la matriz cósmica, del útero universal, de este “huevo”  en el cual somos germen, para descubrir inmediatamente, respirando conscientemente, las infinitas posibilidades de liberación y expansión que nos vienen regaladas con el renacimiento.

José Olives Puig

Cardedeu, 23 Marzo 2012

Apuntes-lectura a La Ciudad Cautiva (cap. I, 6-8)

Anotaciones al seminario 08.02.2011 de la asignatura “Ciudad, persona y civilización” en el Master de Iniciación a la Investigación en Ciencias Humanas, Sociales y Jurídicas. Universidad Internacional de Cataluña.

A raíz de las notas escritas por  los alumnos (I entrega):

Evaristo comienza dando “gracias por hacerme meditar sobre temas en los que habitualmente no lo hago. Han sido un gran descubrimiento, sobre todo el mandala, y todo lo relativo a la ciudad y el hombre, el sentido trascendente de su obra también me ha parecido del máximo interés en un mundo relativista y en que el religare no es valorado.” Escribe, entre otras, las siguientes tres notas, que no necesitan de comentario:

  • Me gusta ese “símbolo,  mito y rito son partes esenciales de la religión.” A mí el rito me eleva a la trascendencia y tiene ese sentido de curación y sintonía.
  • El rito político por excelencia es la “fundación de la ciudad”. Me asombra, así me deja boquiabierto el plano de la ciudad, esa mandala, ese diseño como una representación geométrica del orden cósmico que establece la divinidad. Me veo en la necesidad de conseguir yo mismo esa armonía, esa plenitud y totalidad de la mándala.
  • Siempre me ha admirado el “hombre cuadrado” en el círculo, su simetría; círculo y cuadrado, ciudad y hombre. Ahí está la centralidad inherente a la idea de lo urbano, de la creación. De ese ombligo-centro del que parte la simetría. Plano geométrico ortogonal de la ciudad, centro, aspas, puertas, que son también de mi vida.

*

En cuanto a otro tema que ha llamado la atención a Evaristo, la antigüedad de la polis y la familia, mi argumento –crítico con Fustel de Coulanges- es que ambas forman parte de la humanidad desde siempre, es decir, que ambas corresponden a necesidades-capacidades naturales del ser humano, y que éste no puede existir sin esa doble pertenencia.

*

La doctrina agustiniana de las “dos ciudades” (que en realidad son tres) que ha desprtado la curiosidad, entre otros, a Evaristo y Raquel, la traigo a colación por su valor simbólico; lo cual no excluye otras lecturas (literales y corrientes) de la misma, que a mi me parecen poco interesantes. Yendo pues al sentido espiritual, las tres ciudades se explayan en (o atienden a) tres niveles de nosotros mismos. Ante todo formamos parte, aun sin saberlo, de la más hermosa y perfecta de las ciudades (ciudad de Dios) donde nuestro espíritu se recompone cada día mediante los momentos del sueño profundo (llamado también “paradójico”), y cada vez que sintonizamos con la vivencia del amor, la belleza y todo los que nos gusta y nos pone bien. También, por tener un cuerpo y formar parte de la sociedad, participamos en una o varias modalidades de “ciudad inferior” (o “patria terrenal”) más o menos ensamblada, más o menos problemática y contrapuesta a otras “ciudades inferiores” en competencia o en liza. Pero por suerte existe una tercera ciudad, intermedia, simbolizada por el concepto “ekklesia”, hoy tan mal comprendido. Esta “Iglesia” o “ciudad tercera” es la que nos permite vivir en la tierra sabiendo que formamos parte de la belleza y la bondad del cielo y que –hasta cierto punto- eso lo podemos también compartir aquí abajo. Hablamos solamente de Iglesia en el sentido original, no en el sentido sociológico hoy corriente. Claro está que entender la idea de “ekklesia” (que en griego significa “reunión”, “convención”, “comunidad”,etc.) en este sentido, el más católico y, a la vez, simbólico-filosófico, implica comprender que el término és muy semejante, por no decir equivalente, a la idea judaica de la “synagogué”, a la idea antigua de la polis sagrada, que tanto comento en mi libro; a la idea musulmana de la “umma”, la comunidad de los fieles, copiada de la polis; y hasta a la idea budista de la sangha, la comunidad en el sentido monacal, el único sentido posible en una tradición espiritual que no ha sido aplicada al diseño de ningún sistema de civilización. En todos estos casos hay que saber distinguir entre el modelo ideal y las aplicaciones concretas, sabiendo que este tipo de “ciudad tercera” es ambiguo por su propia naturaleza ya que participa a la vez de lo superior (ciudad celestial, interior, invisible) y lo inferior (ciudad en sentido fáctico, instituida en el plano social, plano de la acción y las instituciones humanas).

*

En cuanto a esa máxima del libro, que ha impactado a Raquel tanto como a Evaristo (“conocer y cambiar la sociedad significa conocer y cambiar al hombre”), hay que comprenderla bien. En realidad “hombre” y “sociedad” no son realidades separadas, tal como lo pueden aparentar cuando sólo tomamos en consideración el plano material (o exterior) de nosotros mismos. Esa unidad esencial entre el ser humano individual y colectivo, la teorizamos con la idea de Persona, la cual, pensando bien la cosa, nos engloba siempre a cada uno de nosotros con el prójimo. Entonces podemos afirmar de nuevo que la Persona (ontológicamente) es más que la sociedad. Sobre todo porque en ella residen la conciencia, la libertad y la voluntad, con una plenitud y una capacidad transformadora, que la sociedad no tiene. La sociedad sólo tiene conciencia y voluntad en sentido metafórico, porque se mueve según las ondas de lo colectivo (redes y entramados psico-mentales); y tal como bien lo han explicado los psicólogos y sociólogos del siglo pasado, las formas de “conciencia colectiva”, vibran con los estratos más primitivos, oscuros y pasionales del ser humano y, tanto más, cuanto que las formas colectivas se masifican. El ser humano es el único que (en principio) está dotado de la luz, el amor, y el poder transformador; y cuando cada uno de nosotros nos transformamos por sintonía con la gracia, la bondad y la belleza que siempre nos viene regalada desde arriba, entonces se transforma y cambia también la sociedad (ese prójimo que siempre nos rodea, que siempre nos acompaña y ayuda, y con el cual formamos espiritualmente una unidad).

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Evaristo anota: “Importancia del espíritu, de la trascendencia. Queda patente a lo largo de toda su obra. Pero me ayuda a reflexionar una frase de su libro: No existe un mundo llanamente material desgajado del espíritu, tal como tiende a creer la mentalidad moderna”. Y añade Tatiana “el mundo está compuesto de lo material y lo espiritual. Es un todo. La religión antigua pretende “enlazar” todo, la ciudad (materia) con el amor, el fuego, el altar, los símbolos (lo espiritual). De ese modo, lo espiritual impregna y vivifica todo lo material, llenándolo de sentido; mientras que en la actualidad vemos cómo la pérdida de lo fundamental nos conduce a la situación del hombre y la ciudad moderna, donde todo está desconectado, vive sin orden, ni ser fiel a su propia naturaleza.”

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Raquel contrasta acertadamente “La religión antigua y su visión sagrada de todo, frente a la laicidad y el laicismo de hoy”. Lo bonito es darse cuenta que así como formamos parte de la sociedad laica de hoy, también, en cierto modo formamos parte de la “ciudad antigua”, como de una dimensión más interior y esencial de nosotros mismos, que podemos reconocer gracias al rito de la lectura meditativa, y al rito en general. Formamos parte de todo ello, y debemos entender que esas partes se hallan jerarquizadas, ocupando distintos rangos en nuestra “economía” personal. También importa distinguir –como iremos viendo más adelante- entre “laicidad” y “laicismo”. La primera es un diseño cristiano-europeo que se aplica a partir de la revolución moderna para evitar la caída en el fundamentalismo religioso. ¡Bienvenida para todos nosotros la “laicidad” en este sentido, que todos apreciamos, como una salvaguarda de nuestra libertad y dignidad como ciudadanos y seres humanos! Otra cosa es el “laicismo” (nótese la terminación “ismo”), error muy frecuente en toda la modernidad. Considera la religión algo obsoleto, que debe combatirse y suprimirse como si de una enfermedad se tratara. El error está en que la religión (las grandes religiones civilizatorias de la humanidad, …no las sectas!) es inprescindible, ya que la sociedad proviene de ella: “es la religión (en su sentido propio y esencial) la que ha creado los pueblos y las comunidades, y no al revés”, tal como se explica en LCC siguiendo a Fustel de Coulanges, y tal como hemos comentado repetidamente de palabra. El laicismo es imposible porque sin religión no hay sociedad.

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Cuando siguiendo a Fustel hablamos del “contenido inalterable de las tradiciones”, entendemos las tradiciones urbanas (o “políticas”) arcaicas y las grandes tradiciones sagradas (o “religiones”) de la humanidad. Las variaciones que experimentan todas ellas para adaptarse a los tiempos y a los cambios de mentalidad, son alteraciones en cuanto a la forma, no en cuanto a los contenidos; y aun, en cuanto a ciertas formas que no son fundamentales, ni amenazan con la pérdida del sentido y la eficacia espiritual de dicha tradición sagrada. No hay en ello autoritarismo alguno. Sí lo habría, en cambio, si quisieramos considerar inalterables las “tradiciones” de humana factura, que son los diseños e instituciones políticos, costumbre, ceremonias y símbolos que utilizamos en las naciones-Estado de la modernidad y sus ramificaciones “internacionales”. Todo eso, que nada tiene que ver con las tradiciones sagradas (en sentido espiritual y trascendente), sí es alterable, según las circunstancias de tiempo y lugar. Aunque, claro está, toda política moderna responsable, también debe ser razonablemente conservadora y pensar bien cuándo es oportuno y prudente cambiar las constituciones y toda la parafernalia institucional que las acompaña. En general, cuanto menos se cambie mejor, ya que el proceso evolutivo del Estado-nación es de caída, y generalmente los cambios son a peor (con todas las excepciones que hacen al caso).

*

La concepción de las partes de la ciudad como las partes del alma:  racional (sabios); irascible (guerreros); concupiscible (artesanos y mercaderes), es efectivamente muy útil y actual si vamos adentrándonos en el sentido simbólico. Se trata ni más ni menos de la estructura jerarquizada entre las partes de la “ciudad”. Volveremos sobre ello.

José Olives Puig

Viella, 14.02.11

Otro curso en la Seu d’Urgell

Saludos a todos!
A continuación mostramos el cartel de otro curso que vamos a realizar en la Seu d’Urgell. Éste se realizará en el local Centre Mandala. Todos sereis bienvenidos!

Esta versión del cartel está en catalán, cualquier consulta podeis contactar con nosotros aquí.
cartelMandala-01-01

Esperamos que os guste!

Nou curs a Cardedeu

Curs de creixement hol.lístic de la persona a través del Tai Chi Chuan

a càrrec de Lisette Babler i Josep Olives

A l’Espai Vital, c/Cervantes,1

12 de Març (10-14 h.)

  • Desenvolupa la personalitat que ja portes a dins: la teva Estrella.
  • Fes-te competent en la relaxaciò i la meditaciò: adquireix claretat i serenitat.
  • Aprèn a utilitzar el mandala.
  • Consolida l’estat de Consciència en el Present.
  • Aprèn a fluir bé amb la vida, les emocions, el moviment corporal, generant força interna,  millorant i mantenint l’estat natural de salut.
  • Augmenta el teu benestar i el dels qui t’envolten.
  • Aprèn que tots els canvis positius de la vida començen en tu mateix.
  • Adquireix un protocol de pràctica diària.

Programa:

(Matí)

1ª part : Relaxació, serenitat i atenció desperta: un mètode per “connectar” i temps per reconèixer. Respiració, consciència. Geometria sagrada: traçat i meditació amb el mandala.

2ª part: « Aixecar el cel » i « Fluix d’energia » : exercicis per la salut, el desbloqueig d’energies estancades, i l’entrada de nova vitalitat (física, emocional i mental).

Requisits: No fa falta cap experiencia ni habilitat especial. No hi ha límit d’edat.

Inscripcions: Espai Vital (Cardedeu) 938462820