TAI·CHI·KUNG en Menorca: Propiciando la energía de los animales, altamente curativa…

Ret20140701_210611(1)En este caso se trata de la energía del mono, uno de los Cinco Animales que forman parte de la gimnasia prehistórica transmitida por el “dios-médico” Hua Tò en la antigua China.

…Una gimnasia sagrada, meditativa y sanadora en todos los niveles de la persona.

Las energías de los animales forman parte de nuestra naturaleza.

Son energías divinas, sanadoras.

Son formas en que el Chi (Espíritu) se manifiesta en el orden material, fluyendo, vibrando células, tejidos, órganos, metabolizando bloqueos y coágulos, iluminando, vivificando…

El ser humano es un micro-cosmos: todo lo contiene, incluidas esas increíbles posibilidades de curación y transformación cuántica de la materia.

La aparente “locura” de ese tipo de prácticas (chamánicas) enlaza de manera curiosa y sutil con el sur-realismo, que fue un intento vanguardista de curar el racionalismo (caps quadrats) conectando con planos superiores de la realidad.

La Diversión de los Cinco Animales se enseña en el Hsing-Yi en correspondencia con la doctrina de los Cinco Agentes de la Naturaleza (Wu Hsing), ya comentada más abajo en este mismo blog.

(Ven a practicar esto y mucho más los martes y jueves a partir de las 20 h. en La Garrigueta de Sant Lluís – Menorca)

 

 

 

LOS CINCO AGENTES DE LA NATURALEZA (WU-HSING)

(A raíz de la lectura del capítulo III de La ciudad Cautiva <El arte del gobierno>, y como respuesta a Gemma, que desea << indagar y comprender la correspondencia entre la doctrina de los Cinco Agentes y las Cinco Vísceras del cuerpo humano, de las cuales según la medicina tradicional depende la salud del organismo>> escribo el siguiente apunte:)

La doctrina de los Cinco Agentes (corrientemente mal llamados “Cinco Elementos”, con los cuales no deben ser confundidos) es un tesoro cosmológico recibido en la modernidad a través de las enseñanzas extremorientales, en particular la medicina china, que toma esta doctrina como centro teórico; y la alquimia interna taoísta, practicada en T’ai Chi Chuan y otras escuelas de artes marciales. Los principios están escritos en el Nei-ching del Emperador Amarillo, que es la biblia de la medicina. Me he referido a ellos en dos ocasiones (cf. La Simbólica de las Artes Marciales, “Symbolos”nº 1. Guatemala 1990-91; y La ciudad Cautiva, Madrid 2006, cap. III, pp.184-6). Remito a estos escritos, para no tener que repetir lo ya expuesto. En este capítulo tercero del libro, que estamos estudiando, reproduzco una imagen clásica y mandálica de los Cinco Agentes sacada del libro de T. Bunnang (que curiosamente los coloca en un orden propio de la visión de los cuatro puntos cardinales desde el hemisferio Sur) y los refiero directamente a las cinco pasiones/virtudes principales, para ilustrar una “técnica” de trabajo interno para transmutar alquímicamente las energías densas y desagradables en energía positiva y creativa, es decir, en virtud. Incluyo a continuación una imagen pentagonal y pentagramática donde dichas pasiones/virtudes se asocian a las distintos valores “planetarios”:

Los Cinco Agentes pueden contemplarse desde un sinnúmero de niveles distintos de ordenación de la “materia cósmica”. Entre ellos destacan las Cínco Vísceras, que nos sirven como punto de referencia corporal y principalísimo para que las meditaciones en este sentido no sean meramente mentales (cerebrales, “teóricas” o “intelectuales” en el sentido racionalista habitual), antes sentidas, encarnadas y realmente efectivas en la transformación de nosotros mismos. Hay innumerables técnicas que derivan de esta doctrina, las cuales se aprenden el las escuelas del “arte de la energía” hoy en vías de vulgarización (y corrupción) bajo el nombre de Chi Kung. En este contexto el cuerpo humano, nuestro cuerpo, el cuerpo de cada uno tal como lo estamos sintiendo aquí y ahora, aparece como un cosmograma, al que los mandalas y gráficos aportados se refieren, del mismo modo que un mapa se refiere al territorio real de nuestros desplazamientos y viajes.

Pongo a continuación el célebre cuadro de correspondencias sacado de la Introducción (Su Wen) al citado libro del Emperador Amarillo, cuyo nombre encierra simbólicamente la maestría en este tipo directo e integral de sanación, en línea directa con la Presencia del Espíritu Divino.

Vale recordar, como ya lo he escrito anteriormente, que el simbolismo de los Cinco Agentes, y el talante de esta doctrina con sus métodos y técnicas (p. ej. El Hsing I Chuan, que con el T’ai Chi y el Pa Kua, conforma el ternario de los “estilos de combate” en las “escuelas internas” del taoísmo) se halla directamente en resonancia (por no decir en coincidencia) con los elementos que conservamos de la iátrica antigua de Occidente, a saber, la herencia pitagórica y de los asclepíadas, ambas aludidas una y otra vez en los diálogos platónicos, y en otros residuos tradicionales; y ambas vinculadas con las artes marciales -en las que destacó Pitágoras, según refiere la leyenda.

José Olives Puig

Cardedeu 09.03.11