Qué significa Arte de la Energía

Qué significa Arte de la Energía


Qué es la energía? …quizá la ponemos directamente en mayúscula: ¿qué es la Energía?

Es el Fuego.

Es el Agua.

Es el Aire.

Es la Tierra pariendo metales, brotando vegetales, vomitando volcanes.

…y es sobre todo la QuintaEsencia de esos Cuatro Elementos de la Materia: el Éter! …Invisible, pura esencia sutil. El alma de los Cuatro: el alma que fluye en toda la naturaleza, y especialmente en tu Corazón, que es el centro.

Puedes oir esa Energía que no cesa y que siempre te está dando la vida a ti y a todas las cosas?

Escucha. Siente el Éter en tu Corazón, fluyendo, latiendo, respirando.

Y en ese sentido quintaesencial todos los seres humanos somos parte de un solo Corazón, vivo, latente, exhalante, inhalante.

La Energía es Dios. Siempre siendo aquí-y-ahora. Siempre creando.

Y el arte, qué es? …quizá también lo ponemos directamente en mayúscula: ¿Qué es el Arte?

…No son (solamente) las obras (objetos, happenings, espectáculos).

Tampoco es solamente la técnica del artista-artesano (bailador, cantante, pintor, florista, escritor, cocinero, etc.).

El verdadero Arte es la transformación del artista. Una transformación que se experimenta en el alma: que eres tú junto con los demás (la totalidad de tu prójimo).

La Energía es el poder transformante, y con el Arte aprendemos a entregarnos a Ella.

El Arte de la Energía es alquimia. Los antiguos lo llaman la Gran Obra.

TAICHI·CHIKUNG: MÁS ALLÁ DEL CUERPO

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El Taichí·Chikung se practica con movimiento y posiciones corporales, pero solamente para reconocerte como ser expandido más allá del cuerpo.

“Más allá del cuerpo” … en el sentido corriente y convencional: el cuerpo físico, el cuerpo mortal.

Te  ayuda a reconocerte y expandirte más allá de tus límites habituales,  en lo que podemos llamar “otros cuerpos”,  que se refieren a tu dimensión interior.

Representamos estos otros cuerpos mediante simbolismos, para hacernos conscientes de lo que interiormente somos.

El Taichí·Chicung incluye prácticas de dibujo. El espacio interior de nuestro ser se representa mediante la geometría regular, la caligrafía y otras formas de gimnasia gestual.

Vas tomando contacto con el misterio que en realidad eres: rompiendo esquemas, ampliando, deshaciendo errores, borrando rabia y dolor.

Tu ser expandido se designa con muchísimos nombres y simbolismos variados. Puedes elegir los que más te gusten: cuerpo de luz, conciencia-chicung, cuerpo de verdad, mente sutil, sexto sentido, Adán, flujo bioenergético, hombre nuevo, hermano gemelo, cuerpo del amor, alma, etc.: contactas con esa nueva dimensión de ti mismo mediante la consciencia de la respiración. Renaces en ella como un niño divino.

El Taichí·Chicung te ayuda a situarte más allá de todas las formas de ataque, propias del ego. Te retorna al estado natural hecho de paz, amor, inocencia.

 

TAICHÍ·CHIKUNG: la Gran Medicina de Apolo

sol_alegre-1219El principio de tu sanación son las GANAS de SANAR. Aquí comienza la GRAN MEDICINA, aunque hay también “medicina” en otros niveles.

El TAICHÍ·CHIKUNG (ARTE de la ENERGÍA) es un sistema de sanación que opera en los tres principales niveles de la medicina: cuerpo, psiqué y espíritu.

La sanación por el Espíritu es la más eficaz y directa. Emana de tu Corazón satisfecho. Hace vibrar todas tus células y las de quienes te rodean: es gracia, amor, atracción, ganas, diversión, ilusión, empatía…En suma: BELLEZA y BONDAD emanando de tu Sagrado Corazón Iluminado. Esa es, en los antiguos mitos, la MEDICINA de APOLO.

No siempre estamos conscientemente conectados con ESA FUENTE INHERENTE DE TODO BIEN. Entonces podemos también activar los niveles inferiores de la sanación. Pacificamos nuestra psiqué (mente/emoción) y hacemos circular directamente en el cuerpo el flujo bioenergético dejando que penetre por todo, hasta el “tuétano de los huesos”.

Sanamos la psiqué rectificando los programas equivocados de nuestra computadora mental y, a la vez, procesando las aguas corrompidas y ponzoñosas de  las emociones que nos dañan. Trabajamos aquí con imágenes, mandalas y mantras curativos, que ayudan a “dar a luz” nuestras oscuridades inconscientes transformándolas. Esa es en el mito la “medicina de Esculapio” (el dios de Epidauro y de Ampurias!…).

La sanación de emergencia actúa directamente sobre el cuerpo. El TAICHÍ·CHIKUNG nos ahorra -cada vez más con la práctica asidua- acudir a los médicos y hospitales. Activamos cada día el cuerpo mediante eficaces “posturas mágicas”, hermosos ademanes, gestos, actitudes y deplazmientos, suaves, fluidos y armónicos. Nos movemos en sintonía con la respiración. Con todo ello aprendemos a deshacer nosotros mismos los bloqueos de energía, origen de todos los dolores y enfermedades. El “flujo de Chi” lo cura todo directamente, si le damos paso. Esa es en el mito la “medicina” del centauro Quirón, maestro de Aquiles, que es el “guerrero” por excelencia en la épica de Homero.

(…agradezcamos a Paul Diel (El simbolosmo en la mitología griega) haber reconocido en el lenguaje de los mitos las dinámicas de la sanación, que acabo de apuntar).

 

TAICHIKUNG: Salud, Belleza, Diversión

Encapçalament 8 Nov 13Permítete disfrutar aprendiendo en grupo, con prácticas y juegos importados de las “artes marciales” de Oriente, junto con otras “medicinas” del cuerpo y el alma.

Tu salud viene principalmente del libre flujo energético que irriga todas tus células, y eso depende principalmente del goce, del juego, de la alegría.

Sabías que lo más serio es en realidad jocoso? Dios es más bien “cachondo”.

El Espíritu está vivo y todo lo penetra. Es Vida. Y Tu eres Eso.

Permítete gozar del Flujo Bioenergético rompiendo esquemas mentales y preconcepciones que te han “grabado” en la mente sobre el sentido de todo eso.

Descubre, experimenta por ti mismo, reconoce la Verdad en la mirada, los gestos y las palabras de quienes te rodean y te acompañan.

El Ser Humano es un diseño de tipo grupal. La Paz y el Amor no admiten individualismos.

Tu belleza y bondad son la aportación que puedes hacer a nuestro grupo con tu presencia este próximo VIERNES EN ÁRNICA de la Seo de Urgel. Aprovecha la montaña y la inmersión en la naturaleza.Ver cartel.

TAICHI·CHIKUNG: eso tan desconocido…

Encapçalament 8 Nov 13Los más lo desconocen. Algunos lo consideran extraño porque viene de China. Otros están confundidos sobre su verdadero alcance. En los últimos años se ha vulgarizado (junto con el yoga y otras disciplinas orientales) hasta considerarlo simplemente como un tipo de gimnasia o de movimiento corporal…

El Taichí no es gimnasia, pero tiene que ver con la gimnasia: es una forma superior de ella.  Es gimnasia del cuerpo y gimnasia del alma. Fluye en el Espíritu.

El Taichí recibe el nombre de la Estrella Polar. Es algo así como la Gimnasia de la Estrella, tu Estrella, la Estrella de Luz y Amor de dónde tu procedes y la que te guía en todo momento. Con ese Arte aprendes a reconocerla y orientarte.

El Taichí no es arte marcial, pero tiene que ver con las artes marciales, porque se puede utilizar como un sistema de defensa y combate (sobre todo si te entrenas asiduamente con ejercicios de pareja). Te permite descubrir y potenciar tu “cuerpo energético interior”, lo cual amplía tus capacidades de movimiento, tu equilibrio, tu agilidad y tu fuerza interna.

El Taichí lo aprendemos con el Chikung (Arte de la Energía) e inseparablemente de él. El Arte de la Energía, Arte de la Respiración (también llamado “PranaYama” en la India, y aún con otros nombres) te enseña a conectar con los ritmos internos y sutiles del Cosmos. Los reconoces en tu interior, en tus órganos, en los sistemas circulatorio, digestivo y nervioso, en la vibración de tus células. Se concretan en el latido cardíaco y el ritmo pulmonar alternante inspiración/expiración.

El Taichi·Chikung incluye el aprendizaje/vivencia de la cosmología. Utiliza símbolos tradicionales: números, geometría del espacio, sonidos y referencias astronómicas (o sea las cuatro antiguas artes/ciencias universales, que en la educación antigua componían el Cuadrivium: aritmética, geometría, música y astronomía).

El Taichí·Chikung te ayuda a encontrar y desarrollar tu forma particular de expresión artística: dibujo, caligrafía, pintura, canto, teatro, poesía, danza, y un largo etcétera, que incluye todos los deportes en su vertiente artística. Es Arte porque te conecta con la Naturaleza.

El Taichi·Chikung te enseña a curar las dolencias, a prevenirlas y a mantenerte sano. Lo haces elevando el nivel energético y dejando que fluya la Energía por  tus cuerpos (físico, emocional y mental). La principal medicina es el goce directo del estado de salud.

Descubre el Arte de la Energía

Encapçalament 8 Nov 13El Arte de la Energía te conecta con la Fuente de la Vida que existe en ti concreta y real. La Energía es el flujo de la Vida, que corre desde la Fuente por todos los tejidos, órganos y células de tu cuerpo. Es mucho más que simple materia, aunque también es materia. Es Respiración, Aliento, Pulsación cardíaca, Latido, Expansión, Ánimo, Vibración, Flujo bioenergético, Alegría, Goce….En última instancia es AMOR. Y seguramente ya comprendes que no se trata solamente del amor de las novelas rosas ni del amor teñido de temores tan corriente en nuestras relaciones de pareja. Es aprender a conectarte con el flujo de Amor/Vida que mueve el Cosmos entero, que mueve las dinámicas profundas de tu cuerpo. O mejor: las dinámicas de “tus cuerpos”, incluyendo los cuerpos más sutiles, porque el Arte de la Energía se aplica también a tus emociones, a tus sensaciones internas. También a tu mente y a la manera de dejar fluir tus pensamientos sin ser víctima de ellos.

Lo llamamos “Arte” porque es mucho más que “técnica”. Aunque usamos técnicas del Taichí·Chikung y otras artes tradicionales, que explicaremos un poco en una próxima entrega.

El Arte nos remite directamente a la armonía, al equilibrio, a la belleza. Corporalmente consigues el estado de salud y aprendes a curarte tu mismo las dolencias y las enfermedades. Obtienes un cuerpo en buena forma y con buena línea (ni gorda ni flaca: la más hermosa, la tuya, la que te pertenece). Obtienes un rostro agradable, mejor que el que puedes conseguir con métodos externos como los que se ofrecen en los institutos de belleza (por otra parte tan valiosos).  Te cambian el color de la tez, la voz, la mirada, el porte, el talante. Obtienes gracia y donaire en todos los sentidos.

El Arte de la Energía te permite conectarte a diario con la Fuente de la Bondad y la Belleza mediante el Flujo Bioenergético, que aprendes a reconocer en ti y a potenciarlo, bañándote en él. Todos los resultados que inmediatamente obtienes en tu cuerpo material y físico, son un reflejo de la sanación más interna que se produce en tu alma. Con el Arte aprendes a transformar tus emociones y pensamientos dañinos en energía creativa, en beneficio tuyo y de quienes te rodean.

En la próxima entrega explicaré algo del movimiento, las posiciones y la gimnasia típicos del Arte de la Energía. Los agrupamos en el lema TAICHÍ-CHIKUNG.

San José y otros Josés: los arquetipos del OBSTETRA

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Gracias Mil por las felicitaciones, queridos Pájaros de Fuego!!!


…y a tí especialmente, Vencedora de Holofernes, que esta mañana me has regalado la imagen!!! Me felicitas transformándome como el Fénix!!! Gracias!!!
Que el divino patrón de todos nosotros, San José, nos asista en el Segundo Nacimiento!!! Sabíais que su nombre hebreo JOSSEPH, significa precisamente “Añada Dios un Segundo Nacimiento”? Pues así es: Él es el OBSTETRA santo, humilde y solícito a los llamados del Más Allá. No es el Padre, porque el padre es el Espíritu (la Respiración que siempre sopla y nos da la vida desde Arriba). San José nos ayuda en el proceso. Él es el que vigila la barriga (el útero) de la Virgen (nuestra Alma creativa) que pare y da a Luz el Niño Divino, el Hijo Únigénito de Dios.
Para completar la enseñanza de las energías internas (invisibles) que siempre nos ayudan (y que SOMOS), la Biblia nos presenta dos Josés más (por lo menos…):
El primero es el que interpreta los sueños de Faraón y salva a sus once hermanos de la carencia (repasad la historia y ahora la podréis comprender). El otro es José de Arimatea, el discípulo rico e influyente de Jesús. El que compra la tumba excavada en la Roca de Jerusalén: el útero para la Resurrección. También es el que lleva el Cáliz de la Cena a Armórica (Irlanda), transmitiendo a los celtas la influencia espiritual cristiana, con la que ellos espiritualmente se funden a partir de aquel momento…. Bueno, historias…para el día de nuestro patrón. (Es además el constructor de la Sagrada Familia…incluida la basílica de Barcelona, según el propio Gaudí lo reconoce…él que para esa obra increíble fue contratado por la Associació dels Amics de Sant Josep, que pusieron el terreno y las primeras piedras…). La historia es interminable! EUREKA!!!
Abrazos y besos entrañables para todos vosotros, profesionales de eso que es el AMOR.
Siempre!
José

¿Existe el mal?

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Esa cuestión ha mareado a más de un filósofo. Incluso es uno de los temas preferidos en ese debate a lo largo de los siglos que llamamos “historia del pensamiento”. La respuesta es sencilla cuando la comprendemos desde la verdad, pero se complica al tener que expresarla conceptualmente… Comenzamos afirmando que el mal existe y no existe. Todo depende del punto de vista en que nos situamos. Su realidad o irrealidad dependen del estado del ser desde dónde hablamos. En el simbolismo bíblico eso se representa con los dos árboles del Paraíso: el árbol de la “ciencia del bien y del mal” y el árbol de la Vida. En ese último el mal, desde luego, no existe. Pero vayamos por partes.

El mal existe obviamente en el plano de la existencia, donde corrientemente transcurre la vida en el sentido más general y convencional. Se relaciona con todo lo que percibimos como desagradable, incómodo, doloroso, injusto, tanto individualmente como en la sociedad que nos rodea. Incluso, es el asunto principal de la existencia, si reconocemos directamente el mal como todo lo que nos ocasiona sufrimiento, rabia contra el sufrimiento, y ganas de crear más sufrimiento. Pero he aquí que si decimos que todo eso ocurre en el plano de la existencia, estamos vislumbrando ya que hay otro plano donde el mal no existe.

El mal no existe en el plano de la esencia: el ámbito del Ser, allí donde realmente somos, unidos a nuestra naturaleza real y primera, latente aquí y ahora, más allá de todas las proyecciones de pensamientos, más allá de las emociones que sentimos y de las imágenes que vienen a nuestra mente; más allá también de ese cuerpo que percibimos con los cinco sentidos…Podemos reconocer ese otro plano de nosotros mismos y el mundo?…el Ser que somos? Podemos sentir la Esencia? Podemos sentir aquí, en la intimidad del corazón, esa Vida que nos viene dada en todo momento, independiente de todas las vicisitudes, planteamientos y ocurrencias que son el tema inexcusable de nuestro ego existencial, de nuestra vida corriente?

Si no podemos reconocer ese otro plano, no tenemos más remedio que seguir creyendo en el mal como una realidad contrapuesta al bien. Algo que simplemente siempre nos está dando la lata, como una especie de fatalidad inevitable, de la que pretendemos huir y contra la que luchamos. Creyendo en esas dos realidades, el bien y el mal, hacemos de ellas algo absoluto y auto-existente, y la lucha aparece como la cosa misma de de la vida: como la única manera de subsistir en un encierro (una “ciudad cautiva”) cuya salida nos está vedada por la simple creencia en esa dualidad, que realmente no existe.

Hay por lo tanto en nosotros dos puntos de vista, que coexisten en planos distintos: la esencia y la existencia. Para los que no son capaces de reconocer esos dos planos, no hay solución ni salida del encierro: luchar, apechugar, más luchar, y punto. Eso es lo que hay, y de eso va la existencia. No hace falta subrayar que ese es el enfoque existencialista (común a todas las filosofías, ciencias y religiones de la modernidad), cuya única solución lógica es el suicidio, tal como lo declaran en su extremo delirio los pensadores que se encierran en ese callejón sin salida.

El verbo latino ex-sistere, indica un movimiento hacia afuera de nosotros mismos: un vuelco de la conciencia hacia el objeto que tenemos delante y que percibimos como algo distinto de nosotros. Esa forma de ver nos afecta a todos en distinto grado, siempre que nos situamos en el “estado de caída”: eso es cuando creemos realmente que hemos sido expulsados del “Paraíso”, pensando que ya no lo tenemos ni lo merecemos. Cuando identificados con la culpa y con el papel de víctima creemos en nuestra impotencia y en nuestra separación, como si ese estamento fuera lo más propio de nosotros, como si la alternancia víctima/verdugo fuera nuestra verdadera identidad.

Semejantes planteamientos necesitan de meditación, porque la “expulsión” implica también la caída en lo “inconsciente” (tal como lo han llamado los psicólogos del siglo pasado) y las falsas creencias de culpabilidad, rabia, separación, indignidad, inadecuación, insuficiencia, etc., de entrada ni las vemos ni nos las creemos, porque antes deben rescatadas a nuestra conciencia, mediante un “descenso a los infiernos”.

La existencia se contrapone a la esencia, que no entiende de divisiones y sólo se da cuenta de la Unidad subyacente a todos los fenómenos. Reconocer la esencia empieza descreyendo de nuestra separación: separación de la Unidad, que todo lo vincula; separación o fragmentación del Ser; separación del Amor… Porque la separación es una falsa creencia. Haber perdido la “intimidad con Dios” (simbolizada por el Paraíso) es algo que nunca ha ocurrido ni en realidad se ha dado. Lo único que puede ocurrir es que nuestra flaca memoria y nuestro habitual ajetreo nos lo hayan hecho olvidar. Porque, en realidad, nunca hemos dejado de Ser. Nunca, ni en los peores momentos, dejamos de estar anclados en el bien y la verdad de la Vida, que es Amor.

Esa realidad esencial, a la que nos referimos, no es abstracta ni se halla alejada de nosotros en una imaginada y “trascendente” lejanía. El Espíritu nos otorga ese bien, generosa y gratuitamente, mediante la Respiración: “respiración cósmica” y no simplemente pulmonar. Y podríamos añadir: respiración directamente vinculada al latir del corazón… ¿Sabemos reconocerla? Respiramos todavía? ¿No es eso la Vida?…más allá de todos los constructos mentales, ideologías y cúmulos de experiencia? No es el ser la pura y simple Presencia respirante?

En esa intimidad donde el Ser es reconocido, no hay mal que por bien no venga. Porque toda vivencia reconocida y aceptada es inmediatamente procesada por el Espíritu, dador y transformador de vida. Como bien lo expresa el Curso de Milagros, tenemos dos opciones frente a los dolores y aparentes desgracias que conlleva el juego existencial: la del ego y la del Hijo de Dios. Ya sabemos que el ego siempre elige el papel de la víctima, que es a la vez el papel del agresor, porque va unido a la rabia y al deseo de venganza…todo ese mejunje o maraña que siguiendo a Séneca hemos llamado “la ciudad cautiva”.

El Hijo de Dios, que somos, no elige el papel de víctima. No se regodea en el placer de sentirse agredido, postergado o desfavorecido, ni en la consiguiente negatividad contra los demás. La filiación implica la realeza y la benignidad ante las desventuras. El Hijo de Dios elige antes de nacer las experiencias de su vida. Son las experiencias que necesitamos para crecer; para acceder al “segundo nacimiento” y a la “vida nueva” que es el cometido del ser humano en esa existencia terrenal. Desde ese punto de vista no hay mal. Todo es para bien. No hay voluntad alguna que se oponga a la Voluntad, expresada siempre perfectamente en lo que está sucediendo aquí y ahora.

Esa idea de elegir la propia vida, con las distintas experiencias (incluyendo las que de entrada calificamos como “malas”) como el programa de estudios más conveniente para la evolución de nuestra alma, es una idea salvadora. Se trata de nuestra capacidad de elegir, que nos saca directamente del papel de víctima.

Incluso el que no creyera en esa elección primera de nuestra vida (padres, raza, país, familia, vicisitudes, experiencias, etc.) antes de nacer (cuando el alma desciende al coito parental para tomar un cuerpo). Ese incrédulo, pongamos, podría perfectamente reconocer en el aquí y ahora de la experiencia, como el hecho de decidir elegir lo que hay, nuestro presente, nuestro ahora, sea el que sea, esa elección es un gesto que nos saca inmediatamente del papel de víctima, base del ego, y nos pone en vías de obtener la salvación. Porque detrás de este gesto libre y noble –el de elegir nuestro “ahora”- hay la recuperación del estado de inocencia, la re-entrada en el Paraíso. E inmediatamente el Espíritu de Dios, acude a rescatarnos del dolor y del no-saber, soplando sobre nuestro corazón el “hálito de vida” que es el lenguaje De dios y la energía que nos salva.

El Paraíso es un estado del ser. Es cuando volvemos a ser conformes a nuestra naturaleza. En ese “retorno a casa” el “árbol de la ciencia del bien y del mal”, que provocó la “expulsión” y la “caída”, queda reintegrado al “Arbol de la Vida” en el centro del “jardín”, que es nuestro estado original de inocencia, donde, junto con el tiempo son abolidas todas las formas de dualidad. Entonces, cuando sentimos la realidad de estar hechos “a imagen y semejanza”, nos sumamos espontáneamente a la obra creativa, haciendo cada uno lo que nos toca. Haciéndolo según ”Su Voluntad”. Eso es para nosotros la expansión de nuestro ser a otro estadio de amor, belleza y bondad.

Aquí se abre otro tema, que es descubrir nuestro propósito de vida, aquello por lo que hemos venido a la existencia. Algunos han tenido desde pequeños la claridad para verlo. Los más, lo vamos descubriendo a lo largo de la vida, con los obstáculos y revelaciones que esa nos otorga. En todo caso ese propósito tiene poco que ver con los proyectos de acción diseñados por el ego. Es mucho menos de lo que al principio creíamos, pero también mucho más de lo que podíamos imaginar. Se refiere a esa recuperación del estado de inocencia y a la expansión del mismo en el mundo. De eso trataremos en otro capítulo.

Crisis para renacer

En este artículo Laitman, el cabalista, nos habla de la gran oportunidad que es la crisisde nuestro tiempo (humana, sociopolítica, bélica) para renacer verdaderamente en sentido espiritual, a la manera del “pueblo de Israel”. Isra-El en la cábala (por etimología) significa “el Fuerte de Dios”, y también “el que va Directo a Dios”, y es en ese sentido como debemos entenderlo, identificándonos con ese “pueblo” maravilloso, que poco tiene que ver con el engendro del estado sionista, creado por las potencias occidentales en el levante mediterráneo hace noventa años.

Eso implica que el Renacimiento de cada uno de nosotros (nuestro Segundo Nacimiento), aunque parece individual porque se asemeja al primer nacimiento de nuestra madre, que ya fue, en realidad es un nacimiento en la dimensión universal, nuestro Verdadero Ser, y por lo tanto es más que individual: involucra todo ese colectivo, todo ese grupo de hermanos colaborando en el apoyo mutuo y el amor, que nuestra tradición bíblica llama “pueblo de Israel”: un pueblo capaz de liberarse de las cadenas de la esclavitud en Egipto,  librarse del yugo del Ego-Faraón, y alcanzar la Tierra Prometida, donde los ríos manan leche y miel. Eso está ocurriendo hoy, aquí y ahora entre nosotros por obra del Espíritu que en nosotros respira. Qué suerte y que belleza poder colaborar!!!

Nueva invitación a participar en el curso de Iniciación al Arte de la Energía

Compartir en Presencia nos enriquece, nos ayuda a comprender y encarnar aquello que realmente nos da vida, el impulso creativo. Será un honor la llegada de algún participante más a éste nuevo ciclo que en breve comienza. El trabajo grupal es una gran oportunidad para todos. El apoyo mutuo nos ayuda en el camino. Ésta es una invitación a participar de este impulso de vida que comienza el 20 de octubre 2012. No cuenta la edad ni la experiencia previa en el tipo de trabajo que vamos a emprender. Tampoco la forma física. Para algunos será una nueva experiencia; para otros, una profundización y un seguimiento; para todos, un nuevo nacimiento. Las diferencias siempre enriquecen cuando las anclamos en el Amor y el compromiso. ¡Animaos! El plazo de inscripción sigue abierto y seréis bienvenidos.

 

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