Trabajos Master-UIC con los diccionarios de símbolos (VI)

Daniel sueña:

Una llave de cristal cae al suelo fragmentándose en un montón de añicos brillantes, como polvo de estrellas:

Llave: Símbolo universal de apertura y cierre.
Cristal: Símbolo de la materia sólida transparente, del intelecto.
Polvo: Símbolo de la fugacidad.
Estrellas: Símbolo de la luz y de la diversidad de los pueblos.

Interpretación: El intelecto se precipita originando nuevas ideas, pequeñas y diferentes, pero brillantes y poderosas.

J.O.: También hay que tener en cuenta la caída de la llave. cuando el intelecto cae a la tierra (a la visión convencional de las cosas) queda fragmentado en mente conceptual o racional, que solamente capta fragmentos de la realidad y no es capaz de visión unitaria (la visión intelectual propiamente dicha, la comprensión empática o intuitiva o unitiva del mundo, de Dios y de uno mismo)… Pero a la vez el brillante polvo de estrellas son las ideas valiosas que podemos transmitir con el lenguaje y compartir en nuestro trabajo dialéctico.

Escribe Gemma:

El número ocho me ha llamado mucho la atención cuando aparece en T’ai Ch’i. El ocho es conocido como el equilibrio cósmico. Es el número de las direcciones cardinales a las que se añaden las direcciones intermedias. El número ocho es especialmente importante en la iconografía y en la arquitectura hindúes: ocho son los brazos de Vishnú que corresponden a los ocho guardianes del espacio; los grahas (planetas) dispuestos alrededor del Sol son ocho.

El octavo día sucede a los seis días de la creación y al Sabbat. Anuncia la era futura eterna; implica no solamente la resurrección de Cristo sino la del hombre. Si la cifra 7 es sobre todo el número del Antiguo Testamento, el 8 corresponde al Nuevo.

Muy relevante… que según San Agustín, toda acción en esta vida se relaciona con el cifra 4, o también con el alma cuyo número es el ternario. Más allá del séptimo día viene el octavo que señala la vida de los justos y la condenación de los impíos.

J.O.: Se me ocurre añadir que en arquitectura el octógono realiza la transición entre la base cuadrada del edificio y la cúpula redonda. Para hacerlo se colocan en los cuatro ángulos del techo las célebres “pechinas”, a veces con la imaginería de los cuatro evangelistas. La ogdóada como símbolo representa la conexión de lo de arriba (el cielo) con lo de abajo (la tierra). Es un nivel intermediario asociado con las aguas (entre la tierra y el fuego), y se usa en la arquitectura cristiana para la forma de los baptisterios. Este nivel intermediario del cosmos también se asocia con la rosa de los vientos, que tradicionalmente son ocho, y globalmente simbolizan conexión, intercambio, comunicación. Este nivel intermediario (que es también el del simbolismo, conectando lo visible con lo invisible) se puede dividir a su vez en dos tipos de “aguas”: el  agua propiamente dicha y el aire (o viento). Debajo está la tierra. Encima el cielo (asociado con la luz y el fuego). Por eso el ocho, la ogdóada, es número mercurial, de comunicación, de conexión, de comercio e intercambios y mensajes de todo tipo, como los que transmite en lo invisible Hermes-Mercurio, el gran iniciador a los misterios.

Podemos remitirnos a la valiosa imagen del Pa-kua (Ocho Trigramas) de la tradición del Extremoriente, que está colgada en la entrada de comentarios al V cap. de La ciudad cautiva, y también comentada en parte en la p. 291 del libro.

José María Xipell:

Para esta ocasión he buscado en el Diccionario de símbolos el significado de algo reciente que haya aparecido en mi vida, y fue fruto de un sueño del que solo recuerdo un elemento: un arpa. No sé porqué pero aparecía. Tal y como señala Cirlot, se identifica con el caballo blanco, y la escalera mística, además de unir –como sus cuerdas- un mundo inferior con uno superior, que se necesitan. La verdad es que en los últimos días me he sentido muy relajado, y mi vida guarda mucho orden con todo. No sé explicarlo, pero me siento muy bien. Quizá fruto de esta armonía –estoy seguro- aparezca en mi inconsciente un símbolo como el arpa, que sin quererlo ni pretenderlo, reafirme mi estado de felicidad, más todavía si cabe cuando uno es consciente de los regalos que se le presentan de pronto.

J.O.: a mi también recientemente (simultáneamente?) se me ha aparecido esta imagen aislada, pero muy clara en el cielo. Tu comentario es excelente y correcto. Yo puedo añadir que el arpa contemplada es de oro (luz, inmortalidad, etc). Las siete o nueve cuerdas tradicionales -formando escala- nos remiten al septenario (número que geométricamente se traduce por el cubo: la creación acabada, el edificio completo, el cosmos perfectamente conjuntado vibracionalmente con el Centro, los siete días-planetas, etc.); o a la ennéada (los nueve cielos-esferas, los nueve coros angélicos). Evocan la idea de armonía, belleza y felicidad (las siete notas) y vibración armónica. El arpa de oro figura tradicionalmente en el escudo del rey David sobre campo de azur. El rey David es el arpista que gobierna bailando delante del Arca de la Alianza, con gran escándalo de su mujer y de los profanos, que no comprenden el gobierno mediante la música. Es el rey excelente, prototipo del buen gobernante, elegido por Dios a través del profeta Samuel. En la caballería es uno de los nueve paladines. Es un gran honor pertenecer a su orden, al igual que Jesucristo, descendiente de su linaje regio en la tribu de Judá.

Pablo.: Después de ojear durante un rato el diccionario de símbolos, me he quedado con el diluvio. El diluvio marcó el final de una época bastante antes de la venida al mundo del portador de la Gracia y del que por medio de él trae un nuevo pacto entre Dios y los hombres, una nueva religazón. Pues bien, el diluvio, con la historia del Arca de Noé, marca el fin de una época. Dice la Biblia que Dios se arrepiente y promete no hacerlo más y analógicamente al aprender todo lo referido a las leyes lo he enlazado con el diluvio.

J.O.: Sí, el diluvio (el tsunami), desde el punto de vista de la historia sagrada (o simbólica) que aquí estamos aprendiendo, está ligado al exceso de líquido, a un desequilibrio de los cuatro elementos de la materia. En este  caso el líquido en su derrame representa la exacerbación de las pasiones, la falta de comprensión y amor (fuego). Todo desequilibrio es un alejamiento (un incumplimiento) de la ley (natural, divina,etc), un olvido, una pelirosa locura. En realidad Dios no “hace” el diluvio. La biblia, en la versión clásica de Nácar-Colunga, pone que “lo decreta”, y vete a saber lo que debe decir la lengua hebrea en original. Estos temas no pueden comprenderse sólo con referencia a las traducciones de libros sarados tan antiguos a nuestras lenguas vulares (latín incluido). En todo caso, hay que entender que los desequilibrios, pecados y rupturas le las leyes y los preceptos, Dios no los hace. Él es todo bondad, felicidad, paz, amor y equilibrio perfecto. Nos da la oportunidad de comprenderlo y reencontrarlo en medio de los diluvios y los tsunamis que continuamente provocamos nosotros mismos desde nuestra ignorancia, tratando mal a la naturaleza (plantas, tierra, animales, ríos…pero también cuerpo propio, alma propia, emociones, pensamientos, etc), jugando pelirosamente con las energías 8constructivo/destructivas que la componen, exacerbándolas. El diluvio representa una situación estrema del olvido de la ley cósmica, y de los principios de la humanidad, un exceso en la prepotencia de la razón individual, la soberbia, el olvido de Dios y todas las leyes naturales, con todos los obstáculos, pecados, dolores y sufrimientos que de allí se derivan. El pacto, la alianza, es lo que pone fin a ese tipo de situación extrema. Es volver a conectarse, “recuperar la memoria” como diría Platón, escuchar el corazón, acallar la mente, dejar que el espíritu fluya en nuestros pulmones y nuestras células, sentir el amor, salir de la distracción corriente, volver a la Conciencia despierta aquí y ahora, estar atentos, velar…

Tatiana.: De vuelta a la observación de la naturaleza física, en esta ocasión me he detenido a contemplar en el Diccionario de símbolos la acepción del almendro, fruto del cual comentamos en las primeras clases comparándolo con el mandala.  Simboliza “la dulzura y la ligereza” y particularmente me transmite alegría porque es uno de los primeros árboles en florecer, lo que indica la llegada del buen tiempo y de días largos y llenos de sol. Además, en este apartado del diccionario Chevalier nos recuerda que “la observación minuciosa de la naturaleza, constante desde el hombre primitivo, es la base de la analogía simbólica”, afirmación que refuerza más si cabe la satisfacción personal que me produce esta “nueva conciencia” que voy desarrollando poco a poco con lo que me rodea, entendiendo de verdad la realidad.

J.O.: Que bueno! así se trabaja. Tu estilo es admirable… El almendro conlleva también la idea de riqueza. En menorca los payeses han llamado hasta hoy al dinero “ses `mel·les” (las almendras)…quizá porque con la venta se ganaban la vida, pero seguro que también por las razones profundas del simbolismo que nos destacan la almendra com alo tremendamente valioso. En esta Balear menor, que hasta fecha reciente ha conservado admirablemente intacta la imagen del Paraíso, hoy día podemos observar (desde hace unos veinte años o más) que ya no se recogen las almendras (es un trabajo no rentable, descartado con el abandono de las labores arícolas tradicionales), y muchos almendros se han dejado morir por abandono (son árboles que como todos los frutales necesitan ciertos cuidados), signo parlante entre muchos otros de la confusión existente hoy día sobre la verdadera riqueza y el valor de las cosas.

Sergi Font.:

Com que el dia 23 és Sant Jordi, he volgut buscar algunes referències d’aquest dia:

Rosa: La rosa simbolitza la perfecció, aconseguir de forma absoluta alguna cosa. Pot variar la seva simbologia segons el color i el número de pètals que tingui.  P.ex. Si es presenta en forma circular pren el sentit dels màndales. És curiós com la simbologia pot variar segons els interessos del temps en què es viu. (…) La simbologia popular catalana atorga als colors de les roses els següents símbols:Vermella: amor real amb passió. Blanca: amor pur, etern. Blava:  amistat.(…)

Llibre: és símbol del poder per espantar els esperits malignes. Segons Mohayiddin ibn Arabi “L’univers és un llibre”.

Per tant és un dia on s’intercanvia la perfecció i el poder per espantar els mals esperits. Això es fa a través de l’ofrena o regal.

He buscat també aquests conceptes, però m’he quedat amb *sacrifici per portar a l’extrem aquest intercanvi.

Sacrifici:  em quedo amb què l’energia espiritual que s’obté del sacrifici és proporcional al valor i energia que valia allò sacrificat.

J.O.: Has fet una brevíssima incursió en una simbologia tan contundent i nostrada que demana a crits un major aprofundiment. Falta, en primer lloc la fiura de Sant Jordi i el seu simbolisme cavalleresc (que a més del sacrifici inclou el drac, el cavall, la bandera, la llança-espasa, i la princesa) que molt ens pot aclarir el sentit de la rosa, emblema del cor, de l’amor, la sang, el valor i la noblesa. El llibre…has d’anar a la iconografia principal, i veure’l a la ma del Crist Pantocràtor (de les pintures romàniques del Pirineu) assegut en el seu tron com a rei del món: llibre, paraula sagrada, paraula que dona vida, revelació del veritable sentit de les coses, llum! És veritat -com ho assenyala també en Gaudí- que el primer llibre és el llibre de la natura (liber mundi), un llibre que no conté errors, a diferència dels que estan escrits pels homes. Veure la naturalesa (o el mon) com un llibre, és lo que estem aprenent a fer amb aquest aprenentatge del simbolisme mitjançant la lectura de La ciudad cautiva i la consulta dels Diccionaris de Símbols recomanats (el de’n Chevalier-Gheerbrant i el de’n Cirlot).

A propòsit d’això últim, cal recordar que els simbolismes en el sentit arquetípic, natural o tradicional, no varien d’un lloc a l’altre ni segons l’època. El simbolisme és universal, ja que és el llenguatje de la naturalesa i ens revela l’estructura del món. No hi ha per tant una “simbologia catalana” ni res per l’estil. Ara bé, sí és veritat que a cada lloc, a cada terra y a cada època la gent es fixen més en uns simbolismes que en altres, depenent dels gustos, de les característiques locals i els costums (a Orient miren la flor de lotus, allà on a Occident mirem la rosa; antigament el cavall i la carrossa éren vehicles habituals, que avui en els nostres somnis poden ser substituits per les motos i els automòbils, etc). Però això son variacions de superficie, que no alteren els valors universals de fons. Son variacions comparables als diferents estils que pot adoptar l’arquitectura, la iconografia, la pintura de paisatges: variacions de forma que no alteren el sentit bàsic dels continguts. Es a dir, cal entendre que el simbolisme no és convencional, tal com ho pot ser el codi de senyalització del tràfic o tantes altres formes de llenguatge artificial. Està escrit en el llibre i ho hem explicat repetidament a classe.

Evaristo Aguado.:

Durante la Semana Santa, siguiendo sus consejos medite en los símbolos, ritos y liturgia. El Jueves Santo en la Misa in caena  Domini hoy escuché una canción sobre el Cáliz que consumimos. Más tarde paseando por las intrincadas callejas del Albayzín “granaino”, esperando la salida de la Aurora, cosa que no se produjo por la lluvia, comencé a meditar sobre lo que había vivido en la ceremonia de hacía unas horas. Inmediatamente me acordé de nuestra clase y de nuestros símbolos. “El cáliz que consumimos es la Sangre del Señor” decía en cántico: Cáliz-Grial. La imaginación se me desbocó. Los andaluces tenemos demasiada imaginación y somos muy sensuales.

Chrétien de Troyes (s. XII) es el 1º autor en mencionar al Grial en su Perceval . La obra habla de la visita de Perceval —quien aspira a ser caballero del Rey Arturo— al castillo del Rey Pescador, en el cual le es mostrado un grial. Dentro del mismo hay una especie de oblea que, milagrosamente, alimenta al herido y da la vida al padre del Rey.

En la variante neopagana,  algunos estudiosos vinculados al esoterismo, como Malcolm Godwin, quieren identificar la pérdida del Grial con hechos reales acaecidos a finales del Neolítico, cuando supuestamente existían en Europa diversas tribus matriarcales asentadas y pacíficas, cuya forma de vida se vio violentamente alterada por oleadas de tribus guerreras y violentas provenientes de Asia. Estos sucesos, que nos cuentan son testimonios históricos o arqueológicos, habrían quedado en una posible memoria colectiva y adquirido una dimensión simbólica en la mitología celta. En esta interpretación, altamente especulativa, el Grial evocaría lo femenino (como símbolo del seno materno) y la Madre Tierra.

En religiones y filosofías orientales el Grial contiene el líquido que es fuente de vida.

Y ¿qué es para mí? Pues me pasa que, como para el simbolismo cristiano, neopagano u oriental es fuente de vida. Me imagino como el padre del Rey Artur que está a punto de morir y bebe el grial que da vida, me imagino, como en el caso de los neopaganos a mi madre q.e.p.d. que en su seno me dio la vida, me imagino como en el caso oriental que es fuente de mi vida. Y ¿qué me da vida? Me da vida la Sabiduría, me da vida el Cuerpo y la Sangre de Cristo que se contienen en el Grial, que es vida para mi alma, principio de resurrección diaria como el ave Fénix que nace de sus cenizas. Es vida, es grial, es ave Fénix… ir por el mundo y conocer otras culturas, hombres de otros mundo que me enriquece: La India me da vida.

J.O.: Gracias, Evaristo! Trinas como un ruiseñor, maestro!…Por si acaso te recuerdo algunos elementos simbólicos más, ya que por el simbolismo del grial se enlaza espiritualmente la antigua tradición céltica (druidas, Arturo, mago Merlín, hada Morgana, etc) con la historia sagrada cristiana. Es genial! El grial es la copa de la Última Cena, recogida por José de Arimatea (el discípulo rico que compra a tumba-matriz para enterrar a Jesús), quien la lleva a Armórica, en cuyo centro secreto será objeto de la búsqueda o “demanda” (la queste) de los 12 caballeros de la Tabla Redonda. Por la etimología sabemos que es un vaso (grasale) y a la vez un libro (graduale). No lo encuentra Perceval, tan decidido, ni Lanzarote, tan aventurero, antes, Galahad, el puro de corazón. Seguiremos con la historia maravillosa, que tanto nos ilumina y que nunca ha perdido vigencia… Además dice la leyenda y lo confirma la historia que esta copa es el Santo Cáliz que se conserva en aquella capilla cuadrangular de la catedral de Valencia, donde todavía podemos venerarla como valiosísima reliquia, sobre la que tanto y tan autorizadamente se ha escrito. Quizá lo más de destacar en el simbolismo de la copa conteniendo la sangre es la referencia directa al corazón, no sólo como órgano, sino como intelecto: conexión directa que tenemos los seres humanos con el corazón divino (el Sagrado Corazón) y con la “sangre” que nos da la vida, siempre que estemos dispuestos a activar este proceso. el hieroglifo egipcio que significa “corazón” tiene la forma de una copa.

Beatriz Lucaya Forcada.: <A propósito del capítulo VI de LCC, he seleccionado dos símbolos>

La película Un hombre para la eternidad me ha hecho buscar <el primero>: este símbolo, <que se refiere a> lo que esta privado de límite. Representa la infinitud del tiempo independiente de toda contingencia limitativa, es la afirmación de la existencia en la negación del tiempo.

El segundo es la moneda: se deben considerar dos aspectos. (…) La noción de verdadera y falsa moneda se refiere al discernimiento de los hechos y los actos conforme al espíritu, al uso de la fe como criterio de verdad. Otro aspecto es el de su ley y de la alteración de ésta.

Joan Rabal Bosch.:  …la búsqueda en el Diccionario de símbolos en esta ocasión parte del capítulo V de La ciudad Cautiva. Está dedicada a la naturaleza, he decidido centrar la búsqueda en un elemento natural como es la lluvia. En general, nos dice el diccionario, la lluvia se asocia con ideas de fertilidad. Son muchas las culturas que cuentan con ritos vinculados con la lluvia y numerosa la mitología relacionada con este elemento (mito de Danae fertilizada por Zeus convertido en lluvia). Según el islam, Dios envía a los ángeles disueltos en las gotas de lluvia y en el hinduismo son los seres sutiles quienes utilizan la lluvia para descender desde la luna. La lluvia simboliza las influencias celestiales recibidas por la tierra. Comunica el cielo con la tierra y le transmite sus cosas buenas. Por esto se relaciona con la fertilidad, pero no sólo desde el punto de vista material, de la tierra y las plantas, sino también con la fertilidad del espíritu.

 

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