Comentarios de los alumnos Master-UIC a La Ciudad Cautiva (cap.V – Contractualismo: el pacto fundacional):

Evaristo Aguado.:

Comentario a La ciudad cautiva.( Seminario 8. Capítulo V).

Septiembre de 1970. Mi familia pasaba siempre este mes en nuestro lagar de Montilla, denominado “Santa María” Disfrutábamos de la vendimia, escuchábamos los cantares de las vendimiadoras y de los hombres que estrujaban los racimos en la lagareta. Olor a mosto recién exprimido, y a ácido cuando empezaba a fermentar en las grandes tinajas de arcilla. Al atardecer se reunían, sentados en la puerta de la casa de campo, en cómodos sillones de mimbre blanco un grupo de intelectuales del momento, la mayoría juanistas, aunque no faltaba algún tradicionalista. Recuerdo a un dramaturgo conocido, algunos que habían pasado un tiempo exilados por el Contubernio de Múnich. Y nunca faltaba Francisco Elías de Tejada, Paco como le llamaba mi padre. Los adolescentes nos sentábamos frente a ellos sobre un poyete que nos separaba de un mar de vides maduras para recoger la uva. Siempre a moderada distancia para no entrar en las conversaciones de los mayores.

Paco preguntó a mi padre “y ¿qué va a hacer el niño?” Mi padre me llamó y yo dije que Arquitectura.  Con el carácter impulsivo que le caracterizaba y los ojos saltándosele, chispeantes, gesticulando sin parar,  empezó a perorar y a decir que aquello era imposible, que yo tenía que hacer Derecho “como  Dios manda”. Gabriela, su mujer, le pedía que se calmara y que no me asustara, que me iba a hacer aborrecer el Derecho.  Me convenció aquel discurso idealista, lleno de vehemencia.

Un año después me sentaba en la Hispalense, en el edificio de la antigua Fábrica de Tabacos, siempre en primera fila en la clase de Elías de Tejada. Clases polémicas donde las haya: el iusnaturalismo ocupaba un primerísimo lugar y sus anécdotas de los viajes por el mundo. El de África era buenísimo. ¡Qué pena haber perdido los dos libritos que me regaló el primer día de clase sobre el Iusnaturalismo escritos por él!

Mi sorpresa de este capítulo es reencontrarme con Elías de Tejada 41 años después. Recordar sus comentarios a la cultura y tradición catalana que me sabían a chino en aquella época, sus comentarios de Eiximenis y del Padre Mariana. Grabadas se quedaron en mí, algunas clases que he vuelto a vivir con el doctor Olives, fundamentalmente su denuncia del Iluminismo (como siempre llamaba a la Ilustración) que había reducido al hombre a individuo, y que pretendía ignorar la historia, a la naturaleza y a Dios y que construye una sociedad artificialmente organizada, arbitraria e implícitamente totalitaria.

Tampoco se me olvidará en la vida su clase sobre el tiranicidio.

Pero como no debo escribir más de media cuartilla, paro de recuerdos que para algunos pueden parecer trasnochados.

*

Cuatro frases de La ciudad Cautiva (cap.V) comentadas por Tatiana:

“La sociedad en su conjunto puede verse como un vasto sistema de pactos, contratos, constituciones y comprom misos de todo tipo, empezando por el mism mo matrimonio y siguiendo por las asociacio ones voluntarias y las empresas hasta los pa artidos politicos”.
Los seres humanos tendemmos a sociabilizarnos y a unirnos en gr rupos y ademas necesitamos de un gobiernoo, pero para que una sociedad funcione nece esitamos de unas normas o pactos entre noso otros para que las relaciones funcionen, desd de las cosas mas basicas -como puede ser un na relacion sentimental o una familia-hasta een las relaciones comerciales o las relacione es con el gobierno. Pero lo verdaderamente importante es que los pactos se ciñan a la natuuraleza de lo que regulan, que sean verdadero os –en el sentido mas hondo de la palabra-, pues de modo contrario sucede que se conv vierten en formas vacias, en falsedades que deesvirtuan nuestras relaciones.

Por el pacto una comunidad se compromete a obedecer a un señor o grupo de gobernantes que ella elige

Toda comunidad se rige por unas leyes a las cuales ha elegido someterse, y que se compromete a seguir y a obedecer: no es un mero servilismo, si no una decisión libre y consciente que busca guardar el orden de la ciudad y la búsqueda del bien. Muchas de ellas son explícitas, pero también hay que son implícitas y aceptadas igualmente por la mayoría.

El pacto implica el establecimiento de unas leyes pactadas, que por el hecho de ser explícitas al común, y publicadas, pasan a ser leyes positivas”

En la ciudad es fundamental estar regido por unas leyes, ya que la falta de dichas leyes implica un gobierno tiránico: así, una comunidad regida por buenas leyes limita al gobernante en sus funciones y prohíbe al que gobierna establecer sus propias leyes. Dichas leyes son consecuencia de un consenso de la comunidad que se han sido publicadas, explicitadas y por eso deben ser cumplidas por todos.    

 “La libertad es la señal más obvia de la dignidad humana y también de la igualdad entre los hombres”

La libertad es el punto en común que tienen todas las personas (…) nos hace iguales. Toda persona debe tener libertad y ser libre de verdad.  (…) Pero existe algo muy importante y que no podemos obviar: tenemos que aprender a ser libres, pues el mundo moderno nos ha inculcado que la libertad es la mera elección, cuando en realidad es una propiedad humana mucho más elevada, puesto que nos permite descubrir también el bien y la verdad de todo lo que nos rodea, por lo que podremos pensar y actuar en nuestra vida de la forma más acertada, de la forma en la que podamos ser plenamente felices.

Beatriz Lucaya.: La idea del pacto y el juramento (…) como compromiso está vigente (…), hoy los políticos juran las constitución y se comprometen (…), aunque por desgracia no siempre es así. (…) el poder político es un poder artificial, que implica dominación, y que aparece como un mal necesario (…) ligado a la idea de ciudad.

Sergi: El concepte de virginitat a ulls de l’Antic Testament com s’entén de cara a Déu? Si adulteri és no seguir la llei de Déu, què és la virginitat?

J.O.: A la doctrina bíblica del pacte (o aliança) apareix, efectivament el concepte “adulteri” com un dels fonamentals, ja que el sentit d’aquesta doctrina descansa en el simbolisme matrimonial. Llavors, trencar un pacte (qualsevol pacte) és una cosa comparable a un adulteri. Aquí la virginitat no hi té cap paper. Lo contrari de l’adulteri és la fidelitat. La fidelitat vol dir ser consistent en el compromís (el jurament, el pacte, el contracte, etc). La fidelitat al compromís amb la parella (el matrimoni) és una figura (un símbol) que ens permet entendre l’Aliança de l’Home amb Déu, explicada a la Biblia una i altra vegada en diversos escenaris i protagonistes (Noè, Abraham, Moisès, etc). La fidelitat en tots aquests casos és l’arrelament del nostre cor en Déu: en tot moment, aquí-i-ara, sigui el que sigui que estem fent, tractant, sentint o pensant. En el platonisme es diu que els éssers humans corrents acostumem a estar distrets, oblidats d’aquest arrelament que és la nostra causa, el nostre Ésser, la nostra Salut, el nostre Origen, la nostra Fi. Això mateix ho significa de manera excel·lent la Nova Aliança (el Nou Pacte, la Nova Llei que Jesucrist aporta, com la Bona Nova destinada a uns nous temps). La distracció és comparable a l’adulteri. La fidelitat és l’arrelament diví del nostre cor, l’intel·lecte obert i despert a la Presència, la Bondat, l’Amor, la Bellesa sempre sent en el rerafons de totes les coses i accions.

S.: El regne de Déu és en aquest món.  Els homes el busquen fora d’aquest món, però és en aquest.

J.O.: Correccte! …els musulmans diuen que el regne de Déu està més a prop que la teva yugular.

S.: Molt interessant la imatge  de la corrupció del poder gràcies a l’ordre de poders que cita Eiximenis. El fet de considerar que el poder que s’allunya del primer <el poder de Déu> ja s’ha degenerat, podria explicar moltes de les situacions que estem vivint avui amb la classe dirigent.

J.O.P.: Sí, amb la classe dirigent tant com amb la “classe dirigida”…

S.: Per altra banda, avui podem afirmar que la relació entre el marit i la muller és recíproca i que es basa en l’amor i no en poder. Així que que les paraules d’Eiximenis han canviat ( “durarà lo que dure el orden jerárquico del mundo”), implica algun canvi en l’ordre jeràrquic? O bé es tracta només d’un exemple que ja s’ha superat. O bé aquesta és una visió errònia i realment l’home té un poder de possessió sobre la dona?

J.O.P.: La relació entre marit i muller, arquetípicament i des de sempre es basa en l’amor més que en el poder. És més: l’amor és el més gran i el més poderós dels poders. Les paraules d’Eiximeis no neguen aquesta realitat. Es refereixen al poder natural, que per estar en la naturalesa de les coses “durarà tot lo que duri el món”. Hi ha, certament aquest tipus de poder entre pares i fills, home i dona, vells i joves, etc., i això no treu que per sobre hi ha el poder més gran de l’amor, sense el qual, els petits poders de mando en el nivell operatiu no poden funcionar. La principal jerarquia és la que posa l’amor per sobre de tots els altres poders (operant en els nivells inferiors). Si aquesta jerarquia és respectada (la Llei de Déu, la Llei de Gràcia) totes les altres jerarquies (tant les naturals com les artificials) funcionen de manera harmònica i efectiva, sense problema. En aquest punt, la modernitat no ha superat res. En canvi ens ha fet oblidar del veritable sentit de la jerarquia, desviant-nos la mirada amb la òptica deformada del feminisme, el qual no és més que l’altra cara del matxisme, igualment dualista.

S.: <Considerant> els tres poders expressats per Eiximenis, el 3r poder no té sentit si es renuncia als altres dos? Com es pot mantenir un lligam amb la font original de poder?

J.O.P.:En efecte, si no respectem el poder de Déu i la llei natural, malament funcionarem amb els poders convinguts pels homes! Per mantenir el Pacte d’Aliança que ens retorna a la font de la nostra felicitat, la nostra alegria, la nostra energia i la nostra força, hem de prendre’ns en serio la vida interior, que en aquest curs estem enfocant amb el m’etode típicament acadèmic de la meditació+estudi (de les fonts classico-tradicionals i no d’altra cosa). Les religions ens donen molts altres mètodes complementaris (oració, vida sagramental, ascesi, himnes, romiatges, festes, etc.).

Pablo: La fallida alianza entre los hombres y Dios hace que, Dios por su misericordia, quiera crear una nueva alianza. La crea por medio de su hijo Jesucristo y nos hace partícipes a todos, de todas las generaciones pasadas y futuras. Por medio de la unión con el hijo mediante la eucaristía entramos en la completa religazón.

J.O.: Correcto! casi demasiado correcto… porque la doctrina católica se hace más comprensible cuando hacemos el esfuerzo de traducirla un poco a términos más vivenciales. A través de la meditación (y los sacramentos), estas grandes verdades pueden ser reconocidas en nosotros mismos. Entonces las podemos también explicar a nuestros contemporáneos con un lenguaje nuevo, que las acerca y las hace más reales. En la universidad, por ejemplo, la doctrina católica és difícilmente transmisible (y menos en una sociedad como la nuestra que mayoritariamente ha perdido el contacto con la enseñanza tradicional y, además, abriga fuertes prejuicios en contra) y sólo puede ser dada a compartir mediante el uso de un lenguaje indirecto, filosófico, que no eche para atrás a los oyentes, y a la vez transmita lo más posible la realidad viviente de la Verdad y la Persona, que   son el asunto mismo de la religión. En la modernidad no hay más remedio que traducir continuamente los contenidos de la doctrina tradicional, ya que el lenguaje antiguo está gastado y desvirtuado para la mayoría. Es solamente para una élite que ha tenido la suerte de haber recibido una transmisión. La universidad hoy pertenece al Estado (lo queramos o no) y las enseñanzas que en ella se imparten (aun las más católicas) deben adoptar externamente la forma laica. Otra cosa son los ámbitos donde se desarrolla la pastoral cristiana, o donde se enseñan las distintas doctrinas y prácticas religiosas en general. Comprender a fondo estas cuestiones es importante para poder hacer efectiva la acción en el mundo de hoy, distinguiendo los distintos planos y niveles del “mandala” dentro del cual nos toca movernos.

Pablo:  He aprendido que las leyes no escritas están por encima de las escritas. También he aprendido la nomenclatura de las leyes del mundo y la relación con diferentes personas. Ley Eterna, ley de la gracia-San Pedro, ley natural-Adán, ley de la escritura-Moisés y por último la ley positiva.

He podido leer como la corrupción y las dictaduras son grandes deformaciones basadas en el beneficio propio y no de la comunidad. Si el hombre busca el bien común se conecta con la dimensión transcendente.

La libertad, igualdad y fraternidad es una grandísima forma de gobierno.

J.O.: Esto último no es correcto, aunque sí la intención. Hay que ser más preciso en el lenguaje y estudiar bien la terminología sociopolítica. Según la enseñanza tradicional que el cap.V aporta, cuando el ser humano brilla por la libertad, la igualdad y la fraternidad, que sus actitudes y acciones manifiestan, entonces es cuando precisamente no hace falta ninguna forma de gobierno, ya que nos hallamos en el “estado primordial” (Edén, Edad de Oro, etc.) donde cada ciudadano se gobierna a sí mismo, o mejor, se deja gobernar por el Señor de todos, que es el supremo dirigente, aunque invisible, insondable, misterioso. Libertad, igualdad y fraternidad no son pues una forma de gobierno, antes tres aspectos concomitantes de un mismo estado natural (o primordial) del ser humano: estado que refleja directamente la persona que somos cada uno de nosotros.

Pablo: En la naturaleza y en sus leyes podemos ver la gran obra de Dios. Actualmente (…) conductas racionalistas (…) han visto en el hombre y en la naturaleza medios para ser usados y enriquecerse (…) excluyendo lo ético y lo moral.

Rousseau (…) alienta e inspira las teorías laicistas que asolan hoy el panorama europeo.

Gemma observa “Como al transcurrir el tiempo y las nuevas concepciones de las teorías contractualistas modernas se va perdiendo el propio significado del simbolismo antiguo y poco a poco la política pierde transcendencia, se descentraliza y adopta formas despóticas. Hay un ferviente interés por volver a las antiguas concepciones políticas.

J.O.: Correcto…Sólo una observación. Yo pondría “se descentra” en vez de “se descentraliza”, ya que el despotismo y todas las formas corruptas del gobierno están descentradas, no necesariamente descentralizadas. Incluso lo corriente es que el centralismo sea una forma de corrupción y despotismo.

José María Xipell Font:

-Lcc, cap.V, pág. 302.: “El pacto obliga a ambas partes: a los señores y a los vasallos (…) a los gobernantes y a los gobernados”.

Una vez más, la reflexión sobre la verdadera naturaleza de la ciudad y la realidad que de ella se desprende choca con la visión de la “ciudad” de nuestro mundo contemporáneo, donde la naturaleza del pacto y la relación poder-ciudadanía queda sesgada por una visión parcial e injusta, y que es reflejo de la tiranía en la que vivimos por las “dos partes”: es muy fácil criticar solamente el poder, cuando la verdad es que tanto ciudadanos como mandatarios hemos perdido el verdadero sentido de la igualdad del pacto, con los deberes y derechos que tenemos para con el semejante.

Bea Lucaya .: Me encanta la frase de que el pacto obliga a ambas partes tanto a gobernantes como a gobernados, lo ligo con mi tesis desde el punto de vista de que los valores corresponde transmitirlo a los padres y como los hijos también tienen la obligación de hacerlos suyos. De lo contrario carece de sentido.

José Mª X.: pág. 317. de LCC: (sobre la pérdida del sentido teofánico en el pensamiento de Rousseau): “la naturaleza va dejando de ser un libro revelador y queda reducida a un cúmulo de procesos”.

Tanto la desvalorización de la pyisis, como -en consecuencia- la de la naturaleza material del ser humano, han sido –y son- grandes heridas que arrastramos desde la modernidad. Me viene a la cabeza la imagen del fundamento de una construcción, la cual privada de su base se derrumba. Lo mismo sucede con nuestra propia concepción: si infravaloramos nuestra parte natural-material por ser distinta de nuestra parte racional perdemos nuestro vínculo con gran parte de la realidad, y nos convertimos en meros “sujetos pensantes”, en algo vago y abstracto perdido en meras formulaciones y entelequias, como ha sucedido en los últimos tres siglos de la historia del pensamiento…Hay que volver a la naturaleza, pero debemos conocer bien el camino de retorno.

Daniel ha “descubierto una nueva interpretación del origen del pacto: el contrato civil como solución política para el establecimiento del poder (temporal) como consecuencia de la “caída” desde el estado primordial del hombre donde el poder divino es soberano”; le parece “ muy interesante la comparación entre Rousseau y Eximenis en materia de libertad”, y le “gustaría aclarar qué se entiende por Ley Eterna con arreglo a la clasificación del pensamiento escolástico. ¿Se refiere a la pureza de lo sacro?”

J.O.:  Efectivamente…Comentamos ya en clase esta idea tan importante e imposible de definir y de ser captada por nuestra mente, ya que es ella la que contiene y genera nuestra mente en este preciso momento. La Ley Eterna se refiere a la Conciencia y al Amor, siempre presentes como centro de nuestro ser, aunque no nos demos cuenta.

Joan Rabal.: … no acabo de tener clara la diferencia que existe entre la ley eterna y la ley de gracia ya que esencialmente parecen derivar ambas del propio Dios. Es por esto que agradecería que me aclarara este tema …

J.O.P.: En realidad Eiximenes distingue la Ley Eterna de la Ley de Gracia. Ambas son aspectos principalísimos de Dios, de nuestro Ser esencial. La una es la Consciencia en mayúscula, el campo de conciencia y de luz dentro del cual existimos todas las criaturas, movimientos, cuerpos, células y átomos. Esta Consciencia divina, es a la vez Energía…Y el motor primero de toda la energía cósmica y creacional es el Amor. Por eso la Ley de Gracia, siendo el aspecto energético de la Consciencia, de la Luz (del fiat lux creacional): es el Amor, como ley segunda y universal que mueve todas las cosas.

La Ley Eterna es la Presencia Divina aquí y ahora, y nosotros somos fieles a la “alianza” cada vez que nos acordamos y nos conectamos con ella, reconociéndola, sintiéndola, no con la mente racional, antes con el corazón, el intelecto no dual depositado en el centro de nuestro ser. Cuando el intelecto no le da alcance, nos conectamos a través del amor.

También podemos llamarla Providencia, porque nos provee de todo lo que necesitamos cuando atentos a ella decimos “Hágase Tu voluntad! (…y no la mía)”.

Eiximenis la define con la frase que he reproducido en la página 303 de La ciudad Cautiva: “La Ley eterna es la soberana verdad y justicia infalible que expresa la rectitud del orden del universo”. Me parece muy acertada, y entre la miríada de comentarios que suscita, y que en parte recojo en el libro, vale la pena insistir en esta idea de centralidad y rectitud, que simbólicamente representamos con el Axis Mundi, imagen primera y arquetípica de la Ley en este sentido de Eternidad (de un Tiempo Simultáneo, siempre Presente, que nunca transcurre). En términos del mandala (o del plano de la Ciudad) es a través de la conexión con el centro y con el eje, que nos identificamos con la Ley Eterna. La rectitud del eje, la verticalidad, nos facilita la identificación con la conciencia. Es por el eje que podemos trascender de un plano a otro, viendo las cosas desde un plano superior al convencional, de una manera nueva… Es por este eje que vamos ascendiendo a través de  modos de ver y sentir cada vez más sutiles, más libres, más desprejuiciadas, que nos van acercando a la fuente, de donde fluyen todas las luces, energías y formas de comprensión, creciendo en libertad y en amor “toda ciencia trascendiendo”…como dice San Juan de la Cruz.

Bea L.: En la página 305 se dice que las leyes no escritas son superiores a las no escritas, cuando estudié la carrera de derecho se decía lo contrario que una ley escrita prevalece sobre una que no lo está, ¿Qué sentido tiene?

J.O.P.: El derecho en el Estado moderno ignora  por principio las leyes superiores. las que en nuestro curso estamos llamando “leyes no escritas”. Por eso es un derecho positivista. Sólo reconoce las que “están puestas” por los seres humanos. Desde tal punto de vista, las leyes “no escritas” ya no denotan las leyes superiores, sino cualquier tipo de norma que no ha sido “puesta” (votada, escrita, declarada, en la formulación correcta, en el correspondiente código). Hay que considerar siempre las palabras dentro del contexto en que se está hablando. En este caso, nuestro contexto (clásico-tradicional) es muy distinto del contexto materialista del derecho del Estado moderno.

Gemma observa que” la significación bíblica del término pacto es concomitante en el sentido de ley (Toráh), que se usa en todo momento como denominación alternativa del testamento o alianza.

J.O.: Claro, porque darse cuenta de la bondad de la Ley Eterna comporta las ganas de adherirse a ella, aliarse, comprometerse, jurarla, casarse con ella en plan matrimonial, tal como lo recomiendan los simbolismos bíblicos, o tal como lo hace en todo momento Jesucristo con respecto a la Voluntad del Padre, que el siempre sigue, ama y respeta.

G.: … al transcurrir el tiempo, y con las nuevas concepciones de las teorías contractualistas modernas, se va perdiendo el propio significado del simbolismo antiguo y poco a poco la política pierde transcendencia, se descentraliza y adopta formas despóticas. Hay un ferviente interés por volver a las antiguas concepciones políticas.

J.O.: Efectivamente, se pierde la capacidad de reconocer el simbolismo, y se pierde el auténtico significado de la política. Por eso distinguimos entre la “pequeña política” (la oficial, en el sentido hoy corriente) y la “gran política” (la auténtica y eficaz, la que tiene origen en los pensamientos, emociones y actitudes mentales y motivacionales de cada uno de nosotros). Ésta última es la que tratamos de recuperar con ayuda del curso y la lectura de La Ciudad Cautiva. Yo propongo llamarla sociopolítica, porque incluye también la auténtica sociología.

Mª Jesús.:

Me ha parecido muy interesante la posición de Eiximenis y la disertación que efectúa sobre las tres formas de poder (divino, de los ángels y de los hombres) y a la vez la división del poder de los hombres o político en natural, espiritual  o civil/temporal.

Me ha sorprendido la explicación (…) del pacto como acción humana que regula la caída del gobierno divino; como el poder civil/temporal se asemeja o se puede equiparar al concepto de ciudad; y como la “ciudad de Enoc” se funda para recuperar la naturaleza original. Creo que efectivamente el pacto es símbolo de recapitulación y de comienzo del remedio de la caída,  y que es una idea aún vigente en la sociedad actual. Me agrada el hecho que se considere que la comunidad, y su principio, el bien común, está por encima de los pactos ya que es la propia comunidad quien los crea. El poder político tiene, por tanto, origen contractual…

En elcapítulo V se comenta que  “El pacto no sólo implica la libertad de quienes lo establecen, sinó que también sirve para salvaguardarla y mantenerla dentro de una nueva forma de de organización comunitaria, por él establecida” . El pacto simboliza la libertad de quienes lo establecen, al contrario de lo que puede parecer, un pacto no recorta o merma la libertad.

Motivo de reflexión es también cómo se ha perdido el pensamiento escolástico, con la división de los 5 tipos de ley (eterna, de gracia, natural, escritura y positiva) para quedarnos únicament con esta última, la ley positiva o publicada ( y lástima que no sea siempre fundad en la caridad y justicia). No deja de ser curioso que la actual “sociedad libre”sea equiparable a la ciudad cautiva…

Tras reflexionar sobre la visión de Eiximenis, creo que es acertada, aunque distante del pensamiento actual, y me ha parecido muy ilustrativo como a través de la visión de Rosseau nos acercamos a la visión contemporánea, ¿pero podemos decir que alguna de las dos visiones es totalmente acertada?

J.O.: La visión de Eiximenis, tal como lo he subrayado bien, es la visión clásica del pensamiento tradicional, común a todas las culturas y civilizaciones antiguas. Su versión es la cristiana, directamente entroncada con San Agustín, el platonismo, y por tanto con todas las tradiciones arcaicas cuyo modelo es el que por economía he denominado “ciudad sagrada” , y que en milibro he intentado describir a grandes rasgos con ayuda del mandala y otros símbolos e imágenes. Este modelo se pierde, se olvida, al entrar en la modernidad. Rousseau me ha interesado como contraste, porque es la muestra de este tipo de olvido, no precisamente inocente en su caso. Sobre el pensamiento de este autor -el más influyente en las ideas que provocaron la Revolución Francesa- he comentado sólo algunos puntos, que permiten comprender por qué, frente a la visión sagrada de la sociedad, la visión moderna entraña un radical pesimismo sobre la naturaleza humana y, por lo tanto, una inherente violencia en las formas de establecer el orden y de intentar mantenerlo. El enfoque moderno de la política (maquiaveliano, hobbessiano, rousseauniano, etc) es un reduccionismo de la misma, puesto que considera como base las cuestiones de poder, olvidando que por encima están otros niveles de la política y de las leyes que son la clave. Por tanto la “antigua (o nueva) política” no es lo mismo que la pequeña política que se nos inculca a través de la visión estatal (rousseauniana), la segunda no podría existir sin la primera: es más global. La “visión eiximeniana” (o clásico-tradicional) al ser bien comprendida e interpretada, tiene un impacto mucho más real y directo en la felicidad de la gente, el establecimiento de buen gobiernos y lazos comunitarios, que la “visión rousseauniana” que no da en el clavo central de la sociopolítica y añade más violencia a la violencia, tal como lo demuestra el panorama humano mundial de la sociedad de naciones hasta nuestros días.

MªJ.: En el capítulo V.7, pág 327  se comenta que el pensamiento de Eiximenis y el pensamiento de Rousseau no estan tan distantes como parece: “asimismo la lectura literal de alguna páginas del ginebrino (Rosseau) podría hacer creer que no hay discrepancia entre su concepción del contrato y la concepción tradicional del mismo explicada por Eiximenis”. Sin embargo…

J.O.: Es lo contrario: ambos pensamientos, aunque a primera vista pueden parecer muy próximos, son enfoques enteramente distintos. Rousseau siempre se presenta astutamente como respetuoso de los conceptos tradicionales…(platónicos, cristianos, defendiendo la libertad, etc.) pero luego en su programa revolucionario de actuación los niega. Su deshonestidad intelectual es verdaderamente asombrosa.

Entonces lo que comentas a continuación no contradice lo primero, antes lo corrobora. Sobra por lo tanto el “sin embargo”, que lo podemos suprimir, dejando tu observación como sigue:

MªJ.: … en la página 329 se indica que “Rosseau conserva ambos términos (comunidad y bien común) aunque los descontextualiza”. Es decir los aleja del marco cristiano de la persona y los trata desde un punto de vista racionalista:  Comunidad es concepto de pueblo o nación, y el Bien común se equipara a la voluntad general.

Joan Rabal Bosch.: De la lectura de este capítulo me ha parecido especialmente interesante todo el tema referente al pacto, la alianza (sobre el que Eiximenis destaca que radica el poder político y del que surgen las leyes), la escala de la ley, la crítica a la obra de Rousseau (especialmente a su voluntad de crear una religión artificial basada en el positivismo y el racionalismo, algo que, ya de entrada resulta una incongruencia), la crítica a la visión del hombre natural que proponen Rousseau y Hobbes (como un salvaje), visión tremendamente negativa del ser humano carente de toda virtud por naturaleza.

*

Gemma: Me ha parecido muy interesante el mandala extremo oriental de los ocho trigamas en torno al Gran último, T’ai Ch’i y el gran simbolismo que contiene.

J.O: Este mandala al que te refieres -ya comentado en clase, y reproducido en La ciudad Cautiva– es la parte central de la imagen que aportas y que aquí hemos reproducido. Este mismo diseño se utiliza tradicionalmente en las brújulas para la geomancia, llamada Feng-shui en la china: ciencia ancestral de las formas del paisaje y arte ordenadora de los espacios que se aplica al urbanismo, a la arquitectura, al interiorismo, etc. Las ocho regiones del espacio tienen cualidades distintas y permiten adecuar las construcciones al entorno, armonizar energéticamente las distintas partes de una casa, o de una ciudad, etc. La ciudad de Hong Kong todavía se urbanizó con ayuda de esta ciencia tradicional.


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