HABLA SAN JOSÉ CON EL NIÑO Y UN PASTOR

Aun en el ciclo calendárico de la Natividad (que va de la Concepción, 8 Dic., a la Presentación del Niño al Templo, 2 Febr.=La Candelaria) aprovecho para colgar este diálogo recientemente “trovado” en Arán, el Valle:

-Querido Niño, bellísima Estrella, Hijo de Dios, Emmanuel y Señor mío. Date cuenta que si no fuera por tu Madre no podrías nacer, ni brillar, ni emanar todos esos regalos, luces y cosas buenas que de ti proceden.

– Yo soy uno con mi madre, con esta matriz, esta caverna, este útero que tan gustosa y amable recibe mi resplandor amoroso, mi inextinguible afán de dar, regalar y crear todas las cosas del mundo. Yo que soy el Verbo, la “palabra” que todo lo hace, desde luego no podría existir sin esta oreja femenina que me escucha, sin esa caja de resonancia que es la caverna cósmica, que eternamente me acoge y me permite nacer.

– Así sea, mi bien, así es en efecto…

(Entre tanto se acerca a la cueva un pastor)

-Dios te guarde, José, me han dicho que habéis tenido un hijo “un noi que enamora, tan petit… tan petit i no plora!”… tan pequeño y no llora! Es hermoso, es la Estrella que todo genera y todo atrae! Tenía razón Gabriel cuando nos lo anunció en sueños.

-Descansa pastor, caminante. Has llegado al centro del mundo. Aquí termina tu peregrinaje. Come, sáciate, que Beth-lehem es la “Casa del Pan”. El Pesebre, donde yace el Niño, es lugar de comer. Él mismo es la comida, puesto que viene al mundo a ofrecernos su cuerpo, para la comunión, para la manducación identificante que llamamos “eucaristía”.

– Gracias, José, por esta maestría que tienes, tan surrealista, tan liberadora, tan aclaradora de unas ideas e imágenes, que el tiempo y la ceguera de la gente han gastado y tergiversado hasta la saciedad tantas veces.

– Sí, pastor, la enseñanza que yo doy es supra-real, iniciática.

– No eres carpintero?

– Sí, la carpintería es la primera arquitectura, directamente relacionada con el simbolismo del hogar y del habitáculo. Nos enseña a considerar y habilitar todo tipo de receptáculos para contener y albergar lo realmente valioso.

– …?

– No soy más que el ayudante al prodigio de “nacer” verdaderamente: empezar a ver y sentir las cosas desde otro punto de vista… simbólico, espiritual, vivo, aquí y ahora. Tienen razón las tradiciones populares cuando dicen que el Niño Jesús nace cada año, cada día, incluso es más exacto cantar como en misa que “de ti nacerá oh María el hijo eterno de Dios”.

– Maestro, sería correcto decir que eso del “hijo eterno de Dios” conlleva que su nacimiento también es eterno?

-Sí, pastor, se está produciendo en este mismo momento, en un plano superior, que está más allá de los sentidos (y más allá de las imágenes). Se está produciendo gracias a tu interés, a tu devoción, a tu candor iluminado por estas cosas de que estamos hablando. María, la María de verdad, la que yo como “padre putativo” y “castísimo” cuido y protejo, es tu alma divina, viviente, hermosa, capaz de concebir virginalmente (es decir, sin que la mente interfiera con viejos pensamientos, mecánicos automatismos y prejuicios ideológicos).

– Claro, si nuestra actitud interna es correcta, el Niño Interior nace, puesto que eso es lo que él desea: que reconozcamos que es, que es el Ser, y que gozando con la alegría de verlo nacer comamos también espiritualmente su cuerpo (no sólo materialmente, sino sacramentalmente), transformándonos en él y con él afirmando “yo soy el hijo unigénito de Dios”.

– Efectivamente, es desde la eucaristía, que el mandala del mundo se hace comprensible y cobra sentido. No hay mandala, no hay círculo, si no hay Centro, y tu ahora, Pastor, estás dando en el clavo.

– Hay tantas cosas en ese mandala que es el Pesebre…

– El Pesebre es una imagen del cosmos, perfecta, genial, popular, que por su sencillez y verdad ha podido transitar a traves de los siglos, inmune a la oscuridad de las gentes y los tiempos.

– Quiero  auedarme aquí contigo escuchando y vivenciando prodigios.

– Puedes volver cuando quieras y aquí me tendrás siempre como maestro. Lo mío es la divina obstetricia: eso que los taoistas del Extremo Oriente han llamado la “endogenia del inmortal (o de lo inmortal)” y los cristianos, el eterno nacimiento de Em-Manu-El, el Niño, Dios en nosotros. – Protector de la Virgen, guardián de la cueva, gracias por tan precioso cosmograma.

– Mientras tanto, pastor, relájate junto al Pesebre, restaura tus fuerzas, disfruta, olvídate de todo, medita los regalos.

José Olives Puig

Dia de los Santos Inocentes, Viella, 28.XII.10

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