Enseñanzas de San Miguel arcángel:ego y cuerpo-dolor

Texto literario de José Olives Puig sobre la práctica interior de las Artes Marciales. Se presenta Miguel, el gran arcángel, y nos instruye:

-Querido alumno que me escuchas, estás ahora prestando atención, abriendo tu propio “canal de luz”, y así se abren también los “canales” de mucha gente en tu derredor. El cuerpo-dolor y el ego que lo alimenta son el gran obstáculo. Por ello son lo primero que hay que limpiar. El chikung, que vosotros llamáis Arte de la Energía, es la gran ayuda. Comienza siempre pidiendo “que el Aliento de Dios fluya a través de mí, para que pueda yo seguir mi camino divino, mi misión de luz en la tierra”. El chi de las artes marciales, que habéis recibido de Oriente, es el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, tal como bien algunos lo habéis sabido reconocer. Nos cura, nos invade de gracia y bienaventuranza. Alimenta todas las células de nuestro cuerpo y borra de ellas todos los programas y trazas de sufrimiento, que a lo largo de siglos el ego les ha grabado.

Corrientemente los seres humanos estáis errados sobre vuestra identidad. No sabéis quién sois de verdad, y hoy menos que nunca. Esta confusión es el ego : un intento de construir mediante conceptos y recuerdos del pasado una imagen de vosotros mismos en la que creéis automáticamente, irreflexivamente. Eso que vulgarmente llamáis conciencia de vosotros mismos es pura inconsciencia. No sois ese personaje construido, no sois esa “historia personal” que os aprisiona en una serie de esquemas y pautas que se repiten día tras día automáticamente. Vuestra identidad verdadera es otra cosa: sois luz, beatitud, consciencia, amor.

-Quién eres que hablas con esa claridad?

-Yo soy Miguel, tu ángel, contigo desde la infancia, desde siempre. Nunca te he dejado. Te he acompañado y apoyado en todas las batallas.

-Gracias, Miguel. Tu eres quien transmite la fuerza de Dios, la fuerza interior. La siento en el ta’n tien, me llena toda la barriga. Gracias!

-Velad, pues, tal como dice el Evangelio. Estad despiertos. No apaguéis nunca la luz de vuestra Conciencia atenta, porque el ego, ese enemigo, ha establecido desde tiempo antiguao el dominio de todos vuestros territorios. Lo ejerce automáticamente, a través de vuestra distración. El dominio tiránico se mantiene a sus anchas, si vosotros no lo lo remediáis conscientemente. El remedio es la Conciencia, la luz de Dios que siempre os viene dada. Es vuestro ser. Sois esta luz/amor. Debéis afirmarla, identificándoos con ella: “Yo soy la Luz de Dios, yo soy la Conciencia-Amor que todo ilumina”. En los momentos de meditación, de inspiración, de oración, de silencio interior, la luz se hace Presente i podemos gozar de su belleza, su calor, su bondad. Però al salir de esos estados beatíficos debéis mantener todavía encendida vuestra linterna. Velando conscientes.

-El estado de vigilia es la actitud típica de los guardianes de la Ciudad Sagrada, verdad Miguel?

-Si, tenéis que estar al acecho del enemigo, que quiere estorbar la paz y la buena vida.

-Cómo lo hace?

-Con astucia, como una bestia instintiva que quiere subsistir en vosotros a toda costa. Es un parásito que todos lleváis, tal como bien os lo explica Eckhart Tolle.

-Es curioso que su astucia se base precisamente en todo un sistema estratégico centrado en el dolor…

-Sí, porque al ego, lo que más le gusta es padecer, vibrar con la densa frecuencia de las cosas “inferiores”, alarmantes, inquietantes, terribles…Sembrando siempre dolor y padecimiento, buscándolo por todos los rincones de la vida cotidiana, aprovechando cualquier hecho, incluso el más banal para suscitarlo.

-Eso lo vemos claramente en los egos colectivos que son los actuales energoumenoi y entidades de la llamada “política”: los estados, las naciones, los partidos, los líderes. Siempre evocando dolores pasados, agravios, resentimientos, reclamaciones, proyectando contrapartidas, recriminaciones, reproches, amenazas, reclamaciones y tramando venganzas. Sobre todo, sembrando alarma, confusión, problemes insolubles, crisis, paranoia y terror entre la población, para mantenerla atenazada y esclava en el sufrimiento. Ellos colectivamente instauran la “ciudad cautiva”, son de ella el déspota, el Leviathán, engañados ellos mismos con disfraces de democracia, de justicia, de libertad…

-Si, eso, siguiendo a Séneca lo has explicado muy bien en tu libro La Ciudad Cautiva

-Pero, en uno mismo, toda esa dinámica del cuerpo-dolor no es tan obvia. Hace falta tener una “vista más fina” –tal com dice Platón- para reconnocer la “política” en la pequeña ciudad que somos cada uno de nosotros.

-Yo siempre estoy a vuestro lado. Soy vuestro referente, vuestra ayuda, vuestra vigilia, vuestra guardia atenta. Soy Mi-ka-el. Mi nombre garantiza el triunfo permanente de la Luz divina, de la Conciencia: significa “¡¿quién como Dios?!” El ego con sus programas de padecimiento no tiene nada que hacer cuando tenéis la linterna encendida, cuando hacéis presente mi potencia luminosa. Os ayudaré siempre. Invocad mi nombre!

-Gracias, Miguel. Recuerdo ahora todas tus imágenes con la lanza o la espada dominando al maligno, poniéndolo a tus pies, para deshacer su encantamiento y hacer que prevalezca la luz y la conciencia de quién en verdad somos, y de los grandes amigos potentes y luminosos que desde el cielo siempre nos ayudáis. Recuerdo tu imagen esgrafiada en la fachada del templo de San Celdonio, donde tienes al adversario captado en una red, como si lo hubieras cazado.

-Sí, es una visión muy acertada! Cada mañana cuando os levantáis, queridos aprendices, después de vuestras oraciones, tenéis que hacer como si saliérais de cacería, diciendo “hoy es mi día para atrapar el ego y deshacer sus trampas de dolor”.

-Quieres decir que es un buen bocado alimenticio?

-Exactamente. Eso lo explica bien el Tolle. Es comparable a un proceso alquímico. Cazando con vuestra conciencia los engaños de la mente egótica, sus trampas de dolor, inmediatamente su fuerza oscura se transforma en luz.

Aprended pues a degustar ese civet delicioso: el ego envuelto en su cuerpo-dolor es manjar alquímico para vuestro crecimiento espiritual: veneno que se transmuta en miel.

-Dura toda la vida esa lucha?

-No te preocupes, paso a paso, ahora es lo que toca. Es el obstáculo que hay que apartar para que fluya la luz en todo momento, y quede libre el tránsito por la Ciudad de Dios.

-Gracias gran maestro, arcángel, caudillo de los ejárcitos celestes, impulsor máximo de las artes marciales, quiero estar siempre contigo.

-Ya lo estás, no te preocupes, yo soy en ti.

José Olives Puig

Cardedeu 15.X.2010

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