El Cristo sacado de las aguas: leyenda de Balaguer y presentación del nuevo libro de María Victoria Triviño

Hallaréis la referencia del interesante libro y del acto de presentación en el siguiente link.

He aquí la presentación escrita que he publicado como encabezamiento:

Presentación del libro El Santo Cristo de Balaguer de Sor Maria Victoria Triviño OSC

por José Olives Puig

Cardedeu, 7 de Marzo de 2010

El santuario del Santo Cristo de Balaguer es uno de estos lugares donde el cielo se conecta con la tierra. Lugar de peregrinación. Lugar de oración, purificación y encuentro con la dimensión sagrada. Porque allí el amor de Dios se ha hecho presente de muchas maneras prodigiosas, hasta hoy mismo. Allí podemos captar a raudales el “agua de vida”, la gracia que cura las heridas de nuestro cuerpo y nuestra mente: una gracia que se distribuye gratuitamente desde lo alto a quienes sedientos y, con la actitud correcta, deseen colmar  la sed.

María Victoria Triviño ha escrito un libro sobre este antiguo santuario con tanta historia y tanta leyenda.  Ella misma forma parte de esta historia y esta leyenda. Es la actual abadesa de la comunidad de clarisas que guardan espiritualmente el lugar desde los orígenes de que hay memoria. Hemos leído atentamente sus palabras porque transmiten un conocimiento que viene de dentro. No es mera erudición, aunque su aportación está documentadísima y refleja una investigación de primera mano in situ y en los archivos  de aquí y allá donde los datos histórico-arqueológicos se conservan. Tampoco es solamente un estudio descriptivo ni una obra literaria en sentido convencional, aunque describe con detalle los lugares y la escritura tiene pasajes de gran belleza. Es una guía en el pleno sentido de la palabra. Una guía para conocer la importancia del santuario, sus partes, sus etapas, su historia, su estructura. Pero, sobre todo una guía espiritual, para sacar todo el provecho de la lectura o del peregrinaje; para que el lector reciba, hasta donde la letra alcanza, algo de la gracia y la curación que durante casi siete siglos irradía desde este santuario magnífico.

Sor  María Victoria, es monja desde que tuvo edad suficiente para los votos.  Entra muy pronto en la orden de Santa Clara para vivir a fondo la vida contemplativa, que en nuestro tiempo incluye más que nunca el estudio, la escritura y la transmisión oral de los conocimientos espirituales. Tiene más de treinta libros escritos, principalmente sobre la espiritualidad de la santa fundadora de su orden, que fue amiga y colaboradora de San Francisco de Asís, y con él se dedicó a poner renovados pilares en la Iiglesia de Europa, para poder recordar a la gente las cosas más fundamentales y poder transitar en estos últimos siglos tan revueltos, que ya se anunciaban en aquel final del Medioevo en que vivieron.   Ha sido muy estudiosa, activa, desprejuiciada, viajera, inquebrantable con las muchas dificultades interpuestas en su camino. Sobre todo, ha sido fiel a la vocación, y por tanto ha sido retribuida con una alegría y una fuerza que  hemos compartido felices muchos amigos y discípulos al largo de los años.

En el último tercio del libro la autora explica como hace  unos tres años a ella y sus monjas les fue ofrecido el vacante convento de clarisas de Balaguer, cabe al santuario del Sant Crist, por la Mitra de Urgel, a quien pertenece en la actualidad. Eso se produjo posteriormente a un largo batallar con la incomprensión  y las densidades del sistema, donde ella tuvo que peregrinar como nómada de uno a otro convento, por España y hasta Roma, a veces sola, a veces acompañada de sus hermanas más jóvenes, también muy valientes, a quienes no ha parado de dar formación y alimento en todos los sentidos, y quienes la han apoyado incondicionalmente en las dificultades. La instalación junto al Sant Crist de Balaguer y la refundación allí de la comunidad clarisa, la debemos a Monseñor Joan Enric Vives, actual obispo de Urgel y copríncipe de Andorra, auténtico pastor y gobernante de nuestro tiempo, así como a una retahila de clérigos y religiosos, empezando por el rector del santuario, y pasando por los ediles y notables del lugar, que han colaborado gustosos a esta empresa para el bien de Balaguer, la comarca de la Noguera y todos los pueblos, ciudades y regiones que en amplio círculo desde hace siglos tienen a este centro sagrado como punto de referencia.

En las páginas centrales del libro el lector hallará lo más importante: el sentido espiritual de la leyenda del Santo Cristo de Balaguer.  Tras una exhaustiva y admirable investigación, acompañada por un trabajo de depuración, que va poniendo todas las informaciones en el lugar que merecen, la autora nos explica la leyenda recibida de modo fidedigno y a la vez nuevo… porque sabe de lo que habla y nos lo hace comprensible de un modo que los textos anteriores, principalmente descriptivos, no lo hacen. Aquí hay que decir que María Victoria Triviño posee una amplia cultura, y no solamente en el campo de las ciencias y disciplinas católicas tradicionales. Es una experta biblista, conoce la lengua hebrea, la tradición espiritual judaica,  y también es experta en la exégesis simbólica tradicional, ese conocimiento de los símbolos, mitos, ritos e historias sagradas, que nos da las claves para la lectura espiritual de todas las cosas referentes a la religión, a lo sagrado y milagroso, a la presencia divina en la tierra y en medio del vivir de los hombres.  Su texto nos da a entender, por ejemplo, que el río Segre, tan importante y fundamental en nuestro país, significa a la vez en la leyenda, como símbolo, el cauce por donde fluyen los acontecimientos de nuestra vida, nuestros anhelos y pasiones, nuestras angustias, nuestros problemas y proyectos, nuestras formas culturales e identidades. Por este cauce penetra –según la leyenda- el Santo Cristo con su Cruz, venido flotando sobre las aguas desde la Tierra Santa. La navegación de este leño simbólico se realiza “aguas arriba”, contra-corriente de  lo que hoy entendemos como la “vida corriente”.  Etc.

El legendario relato, que la autora comenta, y que aquí no vamos a repetir, culmina con la recepción del Santo Cristo en Balaguer por parte de las monjas clarisas.  Ellas,  por manos de la abadesa, lo recogen de las aguas y lo liberan de toda humedad, colocándolo en el lugar elevado que le corresponde y desde donde va a iluminar y llenar de alegría a la ciudad entera, léase: nuestra alma libre de oscuridades y sufrimientos, la comunidad entera recuperada, la Iglesia entendida en sentido tradicional, que es la sociedad humana en general cuando ésta piensa  y siente correctamente, olvidando rencillas y resquemores, recordando que somos todos hermanos y, por lo tanto, hijos de lo Mismo. Con la elevación desde el río, y gracias a una importante roca que en el relato sobresale de las aguas, la cruz de Cristo “fija” el incesante flujo.  Marca el centro, funda el santuario, ilumina en derredor a un pueblo que así se libera, se ilumina, se vivifica. Las monjas clarisas del convento, antes llamado de Santa María de Almatá, serán sus guardianas primeras a lo largo de la historia.

En esta forma tan real y sugerente de presentar el relato, Sor María Victoria nos da también a entender el significado que tienen en él las monjas clarisas, más allá de su importante papel histórico en la localidad, y más allá de la labor de animación social, cultural y espiritual que hasta hoy no han dejado de desempeñar.  Ellas como vírgenes dedicadas a la contemplación, representan además en la leyenda a la parte superior de nuestra alma, la  única capaz de reconocer al Santo Cristo en la vida corriente y salvarlo de las aguas del incesante fluir de nuestros pensamientos,  preocupaciones, pasiones y formas estresadas de vivir.  Ellas obtienen con éxito el trofeo, allí donde los “notables de la ciudad” y el “pueblo llano” no habían tenido éxito. De este punto de vista simbólico, que la autora nos brinda, la leyenda se torna realmente parlante, nos ilumina poéticamente sobre el sentido de la vida y lo bueno que llevamos dentro.

Además de la leyenda del Santo Cristo, que es el eje del libro, el lector hallará también el relato actualizado y completo de toda la historia del lugar y del santuario, repasando las distintas etapas, muy variadas y significativas.  Se centra lógicamente  en el período de siete siglos que va de la fundación a nuestros días, aunque se refiere a la anterior Reconquista por los primeros condes de Urgel, así como a los restos de períodos y tradiciones anteriores que cargan de sentido este promontorio edificado desde tiempo remoto marcando entre el Pirineo y el Ebro el lugar de confluencia de dos grandes ríos: la Noguera y el ya mencionado Segre.  A través del relato apreciamos la permanencia del santuario y su simbolismo sagrado a través de las vicisitudes de la historia, siempre en caída, entrando cada vez más en la oscuridad de los tiempos, que culmina en los siglos XVIII, XIX y primera parte del XX. Pero también paralelamente a la decadencia, aparece como un reiterado destello, la refundación de la comunidad clarisa, la reedificación del templo y el convento. Y más allá de las peripecias y la pérdida general de religión, observamos también como nunca se apaga la llama encendida de la piedad popular y cívica, la fe viva que ha mantenido hasta hoy este santuario, su historia, su leyenda, sus guardianes, administradores y protectores.

Triviño subraya una y otra vez la buena articulación del santuario y la comunidad clarisa con la población de la ciudad de Balaguer, ilustrísima por sus orígenes, destacada entre muchas por el florecimiento de sus letras, sus artes y los hijos destacados que ha dado al mundo.  Y lo presenta todo formando unidad, inseparable lo cívico de lo religioso, como el cielo de la tierra. Leyendo el libro uno se va dando cuenta de que no habla solamente de cosas pasadas, sino de algo actualísimo.  Nos explica muchas claves de la buena vida comunitaria. En el centro nos enseña el verdadero sentido de la vida religiosa. Con ello la autora enlaza este libro suyo, tan especial y único, con los anteriores, más directamente centrados en las cosas del cielo. Especialmente con uno de los últimos, de gran éxito,  La palabra en odres nuevos, donde aparecen distintos temas archiconocidos de la Escritura Sagrada, pero salidos directamente del corazón, como la cosa más actual y nueva, la más digna de ser compartida con los contemporáneos, las gentes de nuestro tiempo. Estamos todos más que nunca abocados a reconocer  la Tierra Prometida en esta sociedad actual y en el mundo que habitamos. Eso sí, debemos ayudarnos unos a otros en una “conversión” de la mirada, aprendiendo un nuevo sentido de las palabras antiguas, una nueva forma de vernos a nosotros mismos y cuanto nos rodea… El libro de María Victoria Triviño nos hace gustar ya esta Tierra Pura por la forma como explica la historia del Santo Cristo de Balaguer, tan real y próxima, tan sobrenatural, legendaria e iluminadora. El Santo Cristo mismo es quien aparece jalonando una y otra vez la lectura, como “el que hace nuevas todas las cosas.”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s